george tecno
18-08-2004, 16:07:11
> > ¿Papito... Cuánto me amas?
> >
> > El día que mi Hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Por que la
> > decepción que sentía parecía, ser más grande que el gran acontecimiento que
> > representa tener una hija.
> >
> > ¡Yo quería un varón!
> >
> > A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía
> > pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.
> >
> > En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la
> > infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé
> > a amarla con locura. Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni
> > por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en
> > cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi Carmencita.
> >
> > Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de
> >
> > Carmencita y Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más
> > grande para vivir de Randolf según decía el mismo.
> >
> > Una tarde estaba mi familia y la de Randolf, haciendo un picnic a la orilla de
> > un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos
> > escuchábamos: Papi,... cuándo cumpla quince años ¿Cuál Será mi regalo?
> >
> > -Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho
> > para esa fecha?
> >
> > Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca
> > lo he visto por aquí. La conversación se extendía y todos participamos de
> > ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.
> >
> > Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba
> > Carmencita quien ya tenía catorce años. Randolf se veía muy contento y la
> > sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostraba las
> > calificaciones de Carmencita, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de
> > diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran
> > realmente conmovedores, felicite al dichoso papá.
> >
> > Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de
> > la familia, especialmente en el de su papá.
> >
> > Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita
> > tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de
> > inmediato para que no cayera...Ya instalados en la iglesia, vimos como
> > Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el
> > conocimiento.
> >
> > La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.
> >
> > Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija
> > padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era
> > algo definitivo, qué debía practicarle otras pruebas para llegar a un
> > diagnóstico firme.
> >
> > Los días iban pasando, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado
> > de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría,
> > pues sus ingresos eran superiores a los de él.
> >
> > Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
> >
> > -¿Voy a morir, no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?
> >
> > -- No mi amor...no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que
> > pierda lo que más he amado sobre este mundo, respondió el padre.
> >
> > -¿Van a algún lugar?
> >
> > ¿Pueden ver desde lo alto a su familia?
> >
> > ¿Sabes si pueden volver? preguntaba su Hija.
> >
> > - Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso,
> > pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la
> > manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para
> > venir a verte.
> >
> > -¿Al viento? ¿Y cómo lo harías?
> >
> > -No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que
> > estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus
> > mejillas.
> >
> > Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija
> > estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino
> > unos quince o veinte días más. ¡UN CORAZÓN!
> >
> > ¿Dónde hallar un corazón?
> >
> > ¡Un corazón!
> >
> > -¿Dónde Dios mío?
> >
> > Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la
> > tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos,
> > las cosas iban a cambiar.
> >
> > El Domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salió como los
> > médicos lo habían planeado. ¡Éxito total! Sin embargo, Randolf todavía no
> > había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mamá le
> > decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para
> > sostener la familia.
> >
> > Carmencita permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no
> > habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y
> >
> > así lo hicieron.
> >
> > Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos
> > llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre:
> >
> > "Carmencita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes
> >
> > tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la
> >
> > promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes
> >
> > imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.
> >
> > Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me
> >
> > hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no spondí. Decidí hacerte el
> >
> > regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija... Te regalo mi vida
> >
> > entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
> >
> > ¡¡Vive hija!!
> >
> > ¡¡Te amo con todo mi corazón!! "
> >
> > Carmencita lloró todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al
> >
> > cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha
> >
> > hecho y susurró:
> >
> > " Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también
> >
> > te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir
> >
> > "Te Amo" y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces ".
> >
> > En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron
> >
> > algunas hojas y florcillas, y una suave brisa rozó las mejillas de
> >
> > Carmencita, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lagrimas de su
> >
> > rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.
> >
> > El día que mi Hija nació, en verdad no sentí gran alegría. Por que la
> > decepción que sentía parecía, ser más grande que el gran acontecimiento que
> > representa tener una hija.
> >
> > ¡Yo quería un varón!
> >
> > A los dos días de haber nacido, fui a buscar a mis dos mujeres, una lucía
> > pálida y agotada y la otra radiante y dormilona.
> >
> > En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisita de mi Carmencita y por la
> > infinita inocencia de su mirada fija y penetrante, fue entonces cuando empecé
> > a amarla con locura. Su carita, su sonrisita y su mirada no se apartaban ni
> > por un instante de mis pensamientos, todo se lo quería comprar, la miraba en
> > cada niño o niña, hacía planes sobre planes, todo sería para mi Carmencita.
> >
> > Este relato era contado a menudo por Randolf, el padre de
> >
> > Carmencita y Yo también sentía gran afecto por la niña que era la razón más
> > grande para vivir de Randolf según decía el mismo.
> >
> > Una tarde estaba mi familia y la de Randolf, haciendo un picnic a la orilla de
> > un río cerca de casa y la niña entabló una conversación con su papá, todos
> > escuchábamos: Papi,... cuándo cumpla quince años ¿Cuál Será mi regalo?
> >
> > -Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que falta mucho
> > para esa fecha?
> >
> > Bueno papito,... tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca
> > lo he visto por aquí. La conversación se extendía y todos participamos de
> > ella. Al caer el sol regresamos a nuestras casas.
> >
> > Una mañana me encontré con Randolf enfrente del colegio donde estudiaba
> > Carmencita quien ya tenía catorce años. Randolf se veía muy contento y la
> > sonrisa no se apartaba de su rostro. Con gran orgullo me mostraba las
> > calificaciones de Carmencita, eran notas impresionantes, ninguna bajaba de
> > diez puntos y los estímulos que les habían escrito sus profesores eran
> > realmente conmovedores, felicite al dichoso papá.
> >
> > Carmencita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente y en el corazón de
> > la familia, especialmente en el de su papá.
> >
> > Fue un Domingo muy temprano cuando nos dirigíamos a misa, cuando Carmencita
> > tropezó con algo, eso creíamos todos y dio un traspié, su papá la agarró de
> > inmediato para que no cayera...Ya instalados en la iglesia, vimos como
> > Carmencita fue cayendo lentamente sobre el banco y casi perdió el
> > conocimiento.
> >
> > La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi hacia el hospital.
> >
> > Allí permaneció por diez días y fue entonces cuando le informaron que su hija
> > padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón, pero no era
> > algo definitivo, qué debía practicarle otras pruebas para llegar a un
> > diagnóstico firme.
> >
> > Los días iban pasando, Randolf renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado
> > de Carmencita, su madre quería hacerlo pero decidieron que ella trabajaría,
> > pues sus ingresos eran superiores a los de él.
> >
> > Una mañana Randolf se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:
> >
> > -¿Voy a morir, no es cierto? ¿Te lo dijeron los doctores?
> >
> > -- No mi amor...no vas a morir, Dios que es tan grande, no permitiría que
> > pierda lo que más he amado sobre este mundo, respondió el padre.
> >
> > -¿Van a algún lugar?
> >
> > ¿Pueden ver desde lo alto a su familia?
> >
> > ¿Sabes si pueden volver? preguntaba su Hija.
> >
> > - Bueno hija,... en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo sobre eso,
> > pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el mas allá buscaría la
> > manera de comunicarme contigo, en última instancia utilizaría el viento para
> > venir a verte.
> >
> > -¿Al viento? ¿Y cómo lo harías?
> >
> > -No tengo la menor idea hijita, solo sé que si algún día muero, sentirás que
> > estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus
> > mejillas.
> >
> > Ese mismo día por la tarde, llamaron a Randolf, el asunto era grave, su hija
> > estaba muriendo. Necesitaban un corazón, pues el de ella no resistiría sino
> > unos quince o veinte días más. ¡UN CORAZÓN!
> >
> > ¿Dónde hallar un corazón?
> >
> > ¡Un corazón!
> >
> > -¿Dónde Dios mío?
> >
> > Ese mismo mes, Carmencita cumpliría sus quince años. Y fue el viernes por la
> > tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos,
> > las cosas iban a cambiar.
> >
> > El Domingo por la tarde ya Carmencita estaba operada, todo salió como los
> > médicos lo habían planeado. ¡Éxito total! Sin embargo, Randolf todavía no
> > había vuelto por el hospital y Carmencita lo extrañaba muchísimo, su mamá le
> > decía que ya todo estaba muy bien y que su papito sería el que trabajaría para
> > sostener la familia.
> >
> > Carmencita permaneció en el hospital por quince días más, los médicos no
> > habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte y
> >
> > así lo hicieron.
> >
> > Al llegar a casa todos se sentaron en un enorme sofá y su mamá con los ojos
> > llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre:
> >
> > "Carmencita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes
> >
> > tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la
> >
> > promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes
> >
> > imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante.
> >
> > Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me
> >
> > hiciste cuando tenias diez añitos y a la cual no spondí. Decidí hacerte el
> >
> > regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija... Te regalo mi vida
> >
> > entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.
> >
> > ¡¡Vive hija!!
> >
> > ¡¡Te amo con todo mi corazón!! "
> >
> > Carmencita lloró todo el día y toda la noche; Al día siguiente fue al
> >
> > cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha
> >
> > hecho y susurró:
> >
> > " Papi,... ahora puedo comprender cuanto me amabas yo también
> >
> > te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir
> >
> > "Te Amo" y te pediría perdón por haber guardado silencio tantas veces ".
> >
> > En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron
> >
> > algunas hojas y florcillas, y una suave brisa rozó las mejillas de
> >
> > Carmencita, alzó la mirada al cielo, intentó secar las lagrimas de su
> >
> > rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.