AniTa Krolin@
07-10-2006, 12:26:27
Dar respuesta a las interrogantes del niño en esta etapa no sólo es importante desde el punto de vista de su desarrollo intelectual, sino también afectivo. Sin duda los “por qué” del niño pueden ser agotadores pero hay que saber aprovecharlos.
Aprender a razonar bien es fundamental para un niño, ya que será la base de su capacidad de adaptación al medio y de su forma de enfrentar los problemas. Pero para llegar a la madurez del pensamiento debe pasar por muchas etapas y procesos de maduración. Los padres deben estar estimulando y apoyando cada una de ellas para no limitar su desarrollo.
Entre los 2 y los 3 años comienza la edad de los interrogatorios. Miles de preguntas se despiertan en la mente del niño cuando se enfrenta a situaciones o realidades nuevas. Hay que tener paciencia, ya que aunque se vuelven un poco “catetes” esta intensa curiosidad es una muy buena señal de su inteligencia y desarrollo.
A los niños en esta etapa les interesa conocer el mundo que los rodea y además tienen la posibilidad de comunicarse y desplazarse, cosa que antes no podían hacer, entonces sus inquietudes por descubrir el mundo son prácticamente ilimitadas. En todo caso la intensidad de este período depende mucho de la personalidad del niño, hay algunos más curiosos que otros.
Este interés por el entorno es una verdadera oportunidad para los padres para enseñarles a sus hijos. En la mayoría de los casos los niños son muy repetitivos, esto no es de sorprenderse ya que a ellos les gusta repetir las preguntas y sentirse que saben lo que la mamá les va a responder. Además no hay que olvidar que repetir es su forma de aprender.
Ideas para “sacarle el jugo” y sobrevivir a la curiosidad del niño:
-Si estás muy cansada con la misma pregunta sorprende a tu hijo y dale una respuesta inesperada, para desviar su atención a otro tema.
-Si te pregunta algo que no sabes aprovecha para fomentarle el amor por los libros y miren juntos una enciclopedia o hagan a raíz de su inquitud un paseo a la biblioteca.
-Es bueno a partir de sus preguntas intentar establecer una conversación, estrechar el vínculo, hacer un panorama juntos intentando resolver sus dudas.
-Aprovecha sus interrogantes para incorporar nuevas palabras y conceptos en su vocabulario.
-No tiene nada de malo frente a una pregunta del niño que la madre responda no sé y devolverle la pregunta. El decirle “¿qué crees tú?” al niño también es una forma de enseñarle a pensar.
-Es muy importante a la hora de darle respuestas entender que lo que el niño busca es ordenar su mundo. Para él todo a su alrededor funciona como las personas por eso le atribuyen sentimientos a seres inanimados y les cuesta entender cuando los adultos los sacan de ese esquema.
-Recuerda que el hecho de que tu hijo te pregunte cosas no sólo tiene el propósito para él de saber más, es además una forma de llamar tú atención de sentirse importante, y es por esto que es fundamental que obtenga respuesta.
-Lo que un niño necesita a esta edad son respuestas simples, ya que no es capaz de asimilar mucha información. Para que sepas su nivel de comprensión hazle contra preguntas acerca del tema y verás lo que fue capaz de captar. Así sabrás ante la próxima pregunta a qué nivel contestar.
-Un buen consejo para los padres es saber escuchar. Muchas veces las preguntas del niño están relacionadas con sus temores y preocupaciones, entonces el establecer una conversación con él es una buena forma de saber “en qué está”.
-A veces resulta útil ante una pregunta del niño, preguntarle a raíz de qué tiene esa curiosidad, para responderle exactamente lo que él esta buscando y no otra cosa.
-Nunca hay que eludir temas, aunque a los padres les parezca complicado responder, por ejemplo en preguntas relacionadas con sexualidad o con la muerte. Otro prohibido en relación a esta etapa de los niños es responder “porque sí”.
-Una actitud disponible de los padres en que se ayuda al niño a resolver sus dudas le deja como mensaje al niño que siempre es posible aprender más.
Aprender a razonar bien es fundamental para un niño, ya que será la base de su capacidad de adaptación al medio y de su forma de enfrentar los problemas. Pero para llegar a la madurez del pensamiento debe pasar por muchas etapas y procesos de maduración. Los padres deben estar estimulando y apoyando cada una de ellas para no limitar su desarrollo.
Entre los 2 y los 3 años comienza la edad de los interrogatorios. Miles de preguntas se despiertan en la mente del niño cuando se enfrenta a situaciones o realidades nuevas. Hay que tener paciencia, ya que aunque se vuelven un poco “catetes” esta intensa curiosidad es una muy buena señal de su inteligencia y desarrollo.
A los niños en esta etapa les interesa conocer el mundo que los rodea y además tienen la posibilidad de comunicarse y desplazarse, cosa que antes no podían hacer, entonces sus inquietudes por descubrir el mundo son prácticamente ilimitadas. En todo caso la intensidad de este período depende mucho de la personalidad del niño, hay algunos más curiosos que otros.
Este interés por el entorno es una verdadera oportunidad para los padres para enseñarles a sus hijos. En la mayoría de los casos los niños son muy repetitivos, esto no es de sorprenderse ya que a ellos les gusta repetir las preguntas y sentirse que saben lo que la mamá les va a responder. Además no hay que olvidar que repetir es su forma de aprender.
Ideas para “sacarle el jugo” y sobrevivir a la curiosidad del niño:
-Si estás muy cansada con la misma pregunta sorprende a tu hijo y dale una respuesta inesperada, para desviar su atención a otro tema.
-Si te pregunta algo que no sabes aprovecha para fomentarle el amor por los libros y miren juntos una enciclopedia o hagan a raíz de su inquitud un paseo a la biblioteca.
-Es bueno a partir de sus preguntas intentar establecer una conversación, estrechar el vínculo, hacer un panorama juntos intentando resolver sus dudas.
-Aprovecha sus interrogantes para incorporar nuevas palabras y conceptos en su vocabulario.
-No tiene nada de malo frente a una pregunta del niño que la madre responda no sé y devolverle la pregunta. El decirle “¿qué crees tú?” al niño también es una forma de enseñarle a pensar.
-Es muy importante a la hora de darle respuestas entender que lo que el niño busca es ordenar su mundo. Para él todo a su alrededor funciona como las personas por eso le atribuyen sentimientos a seres inanimados y les cuesta entender cuando los adultos los sacan de ese esquema.
-Recuerda que el hecho de que tu hijo te pregunte cosas no sólo tiene el propósito para él de saber más, es además una forma de llamar tú atención de sentirse importante, y es por esto que es fundamental que obtenga respuesta.
-Lo que un niño necesita a esta edad son respuestas simples, ya que no es capaz de asimilar mucha información. Para que sepas su nivel de comprensión hazle contra preguntas acerca del tema y verás lo que fue capaz de captar. Así sabrás ante la próxima pregunta a qué nivel contestar.
-Un buen consejo para los padres es saber escuchar. Muchas veces las preguntas del niño están relacionadas con sus temores y preocupaciones, entonces el establecer una conversación con él es una buena forma de saber “en qué está”.
-A veces resulta útil ante una pregunta del niño, preguntarle a raíz de qué tiene esa curiosidad, para responderle exactamente lo que él esta buscando y no otra cosa.
-Nunca hay que eludir temas, aunque a los padres les parezca complicado responder, por ejemplo en preguntas relacionadas con sexualidad o con la muerte. Otro prohibido en relación a esta etapa de los niños es responder “porque sí”.
-Una actitud disponible de los padres en que se ayuda al niño a resolver sus dudas le deja como mensaje al niño que siempre es posible aprender más.