chantawoman
20-11-2006, 09:41:54
“Las primeras 12 semanas de embarazo son cruciales”, advierte el Dr. Luis Monasterio, cirujano plástico y director médico de la Fundación Gantz, institución que lidera en Chile el tratamiento de malformaciones labiopalatinas.
Estas fisuras se presentan en el primer trimestre, período en que la guagua se desarrolla y adquiere su forma y estructura. Por lo mismo, las madres deben extremar los cuidados para evitar cualquier factor que pueda afectar a sus hijos.
Las causas de las diferentes malformaciones labiopalatinas son desconocidas en un 50%; un 25% se debería a factores hereditarios; y un 25% estaría influido por factores ambientales como presencia de virus en el primer trimestre, tabaquismo, ingesta de alcohol, consumo de algunos medicamentos como antiepilépticos, alteraciones alimenticias relativas a vitaminas, carencia de ácido fólico y estrés.
Estrés materno
La importancia de este último factor fue comprobada por el Dr. Alfredo Gantz. Un estudio realizado hace cuatro décadas por el especialista, mostró una mayor incidencia de nacimientos con fisura labiopalatina en hijos de mujeres que habían vivido el terremoto de 1960 en el sur del Chile. Asimismo, en experimentos de laboratorio se sometió a ratas al estrés de una situación similar al movimiento telúrico, y los animalitos también parieron sus crías con fisura labiopalatina.
La incidencia general de esta malformación es de 1 caso por cada 600 niños y de 1 cada 20, cuando hay otros hijos que presentan esta condición.
No discrimina
Todos, al inicio de la existencia, fuimos fisurados; pero el desarrollo normal de la zona de la boca lleva a unir estas estructuras. Sin embargo, en algunos casos, el crecimiento y la fusión de las células se detiene entre la cuarta y la octava semanas de gestación, lo que impide que la zona se una.
El resultado es una separación del labio y/o paladar en diferentes grados de compromiso. Puede afectar el labio superior, al paladar blando y óseo o ambos a la vez.
Las modernas ecografías permiten que ya desde la semana 14 se pueda detectar la fisura labial. “Cuando los padres se enteran hay diversos sentimientos -explica el Dr. Monasterio-. Desesperación por el dinero para el tratamiento, por desconocimiento de las soluciones o por falta de información sobre la patología. Voluntarias de la Fundación Gantz se acercan a ellos durante el embarazo para guiarlos y prepararlos para evitar un shock mayor a la hora del nacimiento”.
Lo que la familia debe tener claro es que iniciarán un largo proceso que incluirá varias cirugías -en promedio 4-, y un tratamiento con diversos especialistas, que durará por lo menos 15 años.
Estas cirugías son de muy buen rendimiento, es decir, son exitosas en la corrección de la malformación. Además, es posible resolver simultáneamente varios problemas, lo que reduce el número de intervenciones y acorta la duración del tratamiento. Mejora el aspecto estético y los problemas derivados -lenguaje, alimentación, infecciones- se solucionan.
Dependiendo del grado de fisura, la mayoría de los niños puede tomar pecho o mamadera normalmente. Los especialistas destacan que esta malformación no afecta el desarrollo intelectual y recomiendan estimular, premiar y exigir al niño fisurado como a cualquier otro hijo, evitando así problemas de adaptación.
Cómo prevenir
Considerando la importancia del primer trimestre de embarazo, se debería cuidar especialmente a la mujer en este período, tanto como se hace en el prenatal.
Se aconseja:
- Evitar radiaciones (radiografías).
- Evitar medicamentos como corticoides, AINES (antiinflamatorios no esteroidales), Vitamina A, Fenitoína (anticonvulsionantes).
- Suspender el cigarrillo y el alcohol.
- No exponerse a infecciones virales.
- Alimentarse sanamente.
- Reducir el estrés.
- Ingerir ácido fólico.
Debido al papel que juega la herencia genética, “si se tienen parientes con esta patología es muy importante evitar el consumo de alcohol y se recomienda, aunque no está comprobado totalmente, ingerir ácido fólico, al menos 6 mg. al día”, señala el Dr. Carlos Giugliano, cirujano de la Fundación Gantz.
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Estas fisuras se presentan en el primer trimestre, período en que la guagua se desarrolla y adquiere su forma y estructura. Por lo mismo, las madres deben extremar los cuidados para evitar cualquier factor que pueda afectar a sus hijos.
Las causas de las diferentes malformaciones labiopalatinas son desconocidas en un 50%; un 25% se debería a factores hereditarios; y un 25% estaría influido por factores ambientales como presencia de virus en el primer trimestre, tabaquismo, ingesta de alcohol, consumo de algunos medicamentos como antiepilépticos, alteraciones alimenticias relativas a vitaminas, carencia de ácido fólico y estrés.
Estrés materno
La importancia de este último factor fue comprobada por el Dr. Alfredo Gantz. Un estudio realizado hace cuatro décadas por el especialista, mostró una mayor incidencia de nacimientos con fisura labiopalatina en hijos de mujeres que habían vivido el terremoto de 1960 en el sur del Chile. Asimismo, en experimentos de laboratorio se sometió a ratas al estrés de una situación similar al movimiento telúrico, y los animalitos también parieron sus crías con fisura labiopalatina.
La incidencia general de esta malformación es de 1 caso por cada 600 niños y de 1 cada 20, cuando hay otros hijos que presentan esta condición.
No discrimina
Todos, al inicio de la existencia, fuimos fisurados; pero el desarrollo normal de la zona de la boca lleva a unir estas estructuras. Sin embargo, en algunos casos, el crecimiento y la fusión de las células se detiene entre la cuarta y la octava semanas de gestación, lo que impide que la zona se una.
El resultado es una separación del labio y/o paladar en diferentes grados de compromiso. Puede afectar el labio superior, al paladar blando y óseo o ambos a la vez.
Las modernas ecografías permiten que ya desde la semana 14 se pueda detectar la fisura labial. “Cuando los padres se enteran hay diversos sentimientos -explica el Dr. Monasterio-. Desesperación por el dinero para el tratamiento, por desconocimiento de las soluciones o por falta de información sobre la patología. Voluntarias de la Fundación Gantz se acercan a ellos durante el embarazo para guiarlos y prepararlos para evitar un shock mayor a la hora del nacimiento”.
Lo que la familia debe tener claro es que iniciarán un largo proceso que incluirá varias cirugías -en promedio 4-, y un tratamiento con diversos especialistas, que durará por lo menos 15 años.
Estas cirugías son de muy buen rendimiento, es decir, son exitosas en la corrección de la malformación. Además, es posible resolver simultáneamente varios problemas, lo que reduce el número de intervenciones y acorta la duración del tratamiento. Mejora el aspecto estético y los problemas derivados -lenguaje, alimentación, infecciones- se solucionan.
Dependiendo del grado de fisura, la mayoría de los niños puede tomar pecho o mamadera normalmente. Los especialistas destacan que esta malformación no afecta el desarrollo intelectual y recomiendan estimular, premiar y exigir al niño fisurado como a cualquier otro hijo, evitando así problemas de adaptación.
Cómo prevenir
Considerando la importancia del primer trimestre de embarazo, se debería cuidar especialmente a la mujer en este período, tanto como se hace en el prenatal.
Se aconseja:
- Evitar radiaciones (radiografías).
- Evitar medicamentos como corticoides, AINES (antiinflamatorios no esteroidales), Vitamina A, Fenitoína (anticonvulsionantes).
- Suspender el cigarrillo y el alcohol.
- No exponerse a infecciones virales.
- Alimentarse sanamente.
- Reducir el estrés.
- Ingerir ácido fólico.
Debido al papel que juega la herencia genética, “si se tienen parientes con esta patología es muy importante evitar el consumo de alcohol y se recomienda, aunque no está comprobado totalmente, ingerir ácido fólico, al menos 6 mg. al día”, señala el Dr. Carlos Giugliano, cirujano de la Fundación Gantz.
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