AniTa Krolin@
02-12-2006, 13:48:58
Los trastornos de sueño de los niños, en general, se deben a los malos hábitos formados por sus padres. El cansancio acumulado del menor tiene importantes consecuencias en su comportamiento diario, por lo que es indispensable ayudarlo…
La vida actual no sólo altera el sueño de los adultos sino también de los niños y desde muy chicos. La mejor manera de ayudarlos a que adquieran buenos hábitos de sueño es mediante la rutina y los horarios, para que puedan descansar lo que les corresponde de acuerdo a su edad.
Estudios recientes señalan al respecto que a las guaguas en promedio les faltan 2 horas de sueño a la semana y a los niños pequeños alrededor de 4 horas semanales.
Los menores en la actualidad, está comprobado que descansan menos que los de generaciones anteriores. En parte las razones se relacionan con el estilo de vida actual, hay más ruido en el entorno, la vida es más acelerada y existen muchísimos estímulos para los niños.
Una encuesta realizada por la Fundación Nacional del Sueño en Estados Unidos, arrojó que el 69% de los niños experimentaba problemas al dormir como sueño intranquilo, pesadillas y ronquidos.
Sin embargo, son pocos los casos en que realmente se trata de un problema de salud. En la mayoría de ellos son los padres los que no han favorecido la formación de buenos hábitos de sueño en el niño, lo que sin duda lo acompañará hasta su vida adulta.
Señales de problemas con el sueño de un niño:
-Se gasta una gran cantidad de tiempo intentando ayudar al niño a quedarse dormido.
- Se despierta varias veces durante la noche.
- La falta de sueño repercute en la conducta y el ánimo del niño.
-Los padres no pueden dormir bien debido al mal dormir del niño.
Consecuencias del mal dormir en los niños
-El sistema inmunológico del niño baja hasta un 25% y está más propenso a contraer enfermedades.
-Los niños que no duermen lo que necesitan experimentan cansancio crónico, se ponen más llorones y mañosos.
-El cerebro del niño no rinde óptimamente porque le falta descanso, para procesar los estímulos diarios.
-En ocasiones la falta de sueño afecta sus relaciones interpersonales por la irritabilidad y falta de tolerancia del menor que se encuentra cansado.
-A veces se refleja en un bajo rendimiento académico y problemas de comportamiento.
-Investigaciones han vinculado incluso la hiperactividad y déficit atencional con el mal dormir. De hecho en ocasiones la primera forma de tratar estas dificultades es procurando que el niño duerma bien y las horas necesarias y ya sólo con eso se observan claras mejorías.
Recomendaciones
-Acostar al niño siempre a la misma hora, considerando la cantidad que debe dormir de acuerdo a su edad. Hay que establecer una rutina firme que de seguridad al niño y a la que siempre sepa que debe atenerse.
- No acostumbrar a la guagua a quedarse dormida en los brazos mientras le da la papa. Esta rutina a medida que crezca será muy difícil de desarraigar.
-Poner un horario fijo de comida con un rato previo para que los niños jueguen tranquilos y así bajen las revoluciones.
-Evita darle bebidas o comidas estimulantes o que contengan cafeína antes de irse a la cama.
-Aleja la televisión de cualquier rutina previa a dormir.
-Si al niño lo relaja la tina, bañarlo en la noche antes de irse a la cama puede resultar muy conveniente.
-Formarle buenos hábitos de sueño en el sentido de que no necesite quedarse dormido acompañado por alguien, ya que probablemente cuando se despierte lo buscará a su lado.
-Si le teme a la oscuridad es conveniente que le dejes una luz tenue prendida antes de acompañarlo a que se duerma.
-Fíjate en los patrones de sueño del niño: ¿cuánto duerme, cómo lo hace, descansa? y si notas algo raro consulta con el pediatra, más vale adelantarse y solucionar el problema oportunamente. De hecho los problemas de sueño más comunes de la infancia pueden ser corregidos rápidamente una vez que han sido identificados y tratados. En general, el sentido común y el apoyo del médico pueden resolver el problema.
:tuto: :tuto: :tuto: :tuto:
La vida actual no sólo altera el sueño de los adultos sino también de los niños y desde muy chicos. La mejor manera de ayudarlos a que adquieran buenos hábitos de sueño es mediante la rutina y los horarios, para que puedan descansar lo que les corresponde de acuerdo a su edad.
Estudios recientes señalan al respecto que a las guaguas en promedio les faltan 2 horas de sueño a la semana y a los niños pequeños alrededor de 4 horas semanales.
Los menores en la actualidad, está comprobado que descansan menos que los de generaciones anteriores. En parte las razones se relacionan con el estilo de vida actual, hay más ruido en el entorno, la vida es más acelerada y existen muchísimos estímulos para los niños.
Una encuesta realizada por la Fundación Nacional del Sueño en Estados Unidos, arrojó que el 69% de los niños experimentaba problemas al dormir como sueño intranquilo, pesadillas y ronquidos.
Sin embargo, son pocos los casos en que realmente se trata de un problema de salud. En la mayoría de ellos son los padres los que no han favorecido la formación de buenos hábitos de sueño en el niño, lo que sin duda lo acompañará hasta su vida adulta.
Señales de problemas con el sueño de un niño:
-Se gasta una gran cantidad de tiempo intentando ayudar al niño a quedarse dormido.
- Se despierta varias veces durante la noche.
- La falta de sueño repercute en la conducta y el ánimo del niño.
-Los padres no pueden dormir bien debido al mal dormir del niño.
Consecuencias del mal dormir en los niños
-El sistema inmunológico del niño baja hasta un 25% y está más propenso a contraer enfermedades.
-Los niños que no duermen lo que necesitan experimentan cansancio crónico, se ponen más llorones y mañosos.
-El cerebro del niño no rinde óptimamente porque le falta descanso, para procesar los estímulos diarios.
-En ocasiones la falta de sueño afecta sus relaciones interpersonales por la irritabilidad y falta de tolerancia del menor que se encuentra cansado.
-A veces se refleja en un bajo rendimiento académico y problemas de comportamiento.
-Investigaciones han vinculado incluso la hiperactividad y déficit atencional con el mal dormir. De hecho en ocasiones la primera forma de tratar estas dificultades es procurando que el niño duerma bien y las horas necesarias y ya sólo con eso se observan claras mejorías.
Recomendaciones
-Acostar al niño siempre a la misma hora, considerando la cantidad que debe dormir de acuerdo a su edad. Hay que establecer una rutina firme que de seguridad al niño y a la que siempre sepa que debe atenerse.
- No acostumbrar a la guagua a quedarse dormida en los brazos mientras le da la papa. Esta rutina a medida que crezca será muy difícil de desarraigar.
-Poner un horario fijo de comida con un rato previo para que los niños jueguen tranquilos y así bajen las revoluciones.
-Evita darle bebidas o comidas estimulantes o que contengan cafeína antes de irse a la cama.
-Aleja la televisión de cualquier rutina previa a dormir.
-Si al niño lo relaja la tina, bañarlo en la noche antes de irse a la cama puede resultar muy conveniente.
-Formarle buenos hábitos de sueño en el sentido de que no necesite quedarse dormido acompañado por alguien, ya que probablemente cuando se despierte lo buscará a su lado.
-Si le teme a la oscuridad es conveniente que le dejes una luz tenue prendida antes de acompañarlo a que se duerma.
-Fíjate en los patrones de sueño del niño: ¿cuánto duerme, cómo lo hace, descansa? y si notas algo raro consulta con el pediatra, más vale adelantarse y solucionar el problema oportunamente. De hecho los problemas de sueño más comunes de la infancia pueden ser corregidos rápidamente una vez que han sido identificados y tratados. En general, el sentido común y el apoyo del médico pueden resolver el problema.
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