TS.
15-12-2006, 07:50:14
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Es probable que con este titulo no este diciendo nada nuevo. Las imágenes de la muerte de un representante conspicuo del Ejército de Chile de los últimos 40 años, ameritan el darse tiempo de nuevo, para discutir una cuestión que atañe al conjunto de la sociedad y en particular al alto mando del Ejército y ella se refiere a los procesos formativos de la Escuela Militar.
Hasta hace un tiempo estábamos convencidos la malla curricular de la Escuela Militar se había democratizado lo suficiente, como para pensar que nuestros oficiales del Ejercito de un Estado democrático, se formaban en una doctrina de respaldo de los derechos humanos y de respeto a los procesos de democratización de la sociedad Chilena.
La Concertación nos había hecho suponer, que no solo la malla curricular de la Escuela Militar había desterrado las concepciones nazi fascistas de sus asignaturas, sino que los Oficiales se trasformaban educativamente para actuar en una sociedad democrática. Hasta hace poco, en múltiples foros, se escuchaba reiterativamente, la presencia actuante de una profunda modernización del Ejército de Chile, que incluso había homologado sus procesos formativos a los de la educación universitaria.
Sin embargo, los sucesos de la muerte y posterior rito fúnebre, con trompetas de honor, a uno de los suyos, hacia evidente, de nuevo, la inconmovible estructura genotípica del ejercito de Chile: mostraba su inalterable habitus cultural, de socialización ininterrumpida de un esquema ideológico, sustentado en las directrices de los oficiales prusianos de principios de siglo XX, refrendada por la posterior ideología de la seguridad nacional de la década de los sesenta, que señalan el soporte primigenio de los esquemas teóricos de las mallas curriculares de los institutos armados.
La situación es preocupante. Las exposiciones que a veces se muestran en los canales del Congreso, han mostrado en los ultimo meses exposiciones de Oficiales de Alta graduación de las Fuerzas Armadas, que revelan una situación lamentable en el nivel teórico y formativo de sus exposiciones. Todas ellas, mostradas a todo el país. Suponemos que estos Oficiales ofician como profesores de sus institutos de formación y debemos suponer que a su vez, que ellos fueron formados por la literatura, que a manera de ejemplo, citaba el comandante en Jefe del Ejército en el responso fúnebre del Dictador, es decir los libros de geopolítica y de formación militar del fallecido Golpista. Si estos son citados, ¿significa que éstos están vigentes en la curricula de los futuros Oficiales?
Si esta situación se corresponde con la realidad, estamos en graves problemas. Hasta el momento, los Ministros de Defensa de la Concertación, nos habían hecho creer que todo estaba controlado y que gradualmente se estaba interviniendo en la formación de los “Oficiales de la Republica de Chile”. La realidad nos deja en evidencia una verdad muy distante. Todos los Gobiernos de la Concertación han optado por confiar en el comandante en jefe de las fuerzas armadas, la responsabilidad por los procesos formativos de los oficiales de las tropas encargadas de gestionar la violencia armada. Y tenemos el resultado, al menos en el “grado de capitán”. Sucesivas generaciones de oficiales pueden ser testeadas por el habla de uno de sus militares. El discurso de uno de sus oficiales en el rito funerario del Dictador, nos coloca a todo el país, en el mismo punto de los años 90 ¿Qué hacer con un Ejército formado o deformado en la doctrina de seguridad nacional y con campos referenciales culturales de valoración mesiánica de los códigos germánicos hitlerianos? ¿Que estaba obnubilado por la muerte de su abuelo? ¿Y el propio discurso del Comandante en Jefe, evidencio una actitud radicalmente distinta? ¿Se Corresponde con el de un Estado democrático que abomina de los crímenes de una Dictadura?
Por ello, el conjunto de las fuerzas democráticas en el País deben mirar con especial preocupación y amenaza lo ocurrido en la ceremonia. No porque exista un remanente nazi pinochetista en el territorio nacional, sino porque ese núcleo minoritario se las arregla para nutrir con sus camadas de jovenzuelos, para formarlos como Oficiales del Ejercito de Chile. Los núcleos pinochetistas de Temuco, Valdivia Puerto Montt Talca Linares, se las arreglan, sin mediar concertación, por habitus, para enviar de tanto en tanto a uno de los suyos a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas. Así, tal como ha sucedido en los 200 años de historia de Chile, los oficiales provienen mayoritariamente de los núcleos conservadores más recalcitrantes de una clase media provinciana, de cultura mediocre, católica casi integrista y preñados por las culturas y habitus de las clases medias arribistas y serviles a los grupos económicos dominantes.
El habitus cultural del capital social de estos futuros oficiales, tenderá a ser en general, de hábitos machistas, conservador, arribista, xenófobo, homofobico y racista. La cultura de la clase media conservadora chilena, así lo es y no será extraño, entonces, que los hijos que ella destine a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas, tambien estén impregnados de este mundo particular de ideas sobre la vida y el Mundo. ¿Seguimos estando en problemas con el núcleo cancerbero del orden? ¿O No? ¿Se atreverá la Presidenta a intervenir en la formación de estos oficiales? ¿Veremos algún día a Oficiales de origen mapuche, mestizos o provenientes de la Pincoya, la Victoria, La Pintana o Puente Alto? ¿Podrán algún día ser nuestros Oficiales hijos de madre soltera o separada? ¿La modernización significará rescatar los procesos formativos de las Fuerzas Armadas, para los proceso de democratización del conjunto de la sociedad Chilena? Muchos chilenos seguimos esperando noticias de democratización real.
Por Alejandro Díaz
Pd EDITED: SUPONGO Q SE DIERON CUENTA Q NO SOY YO EL Q ESCRIBIO EL ARTICULO, SI NO UN CIENTISTA POLITICO COMO HPDA.
Es probable que con este titulo no este diciendo nada nuevo. Las imágenes de la muerte de un representante conspicuo del Ejército de Chile de los últimos 40 años, ameritan el darse tiempo de nuevo, para discutir una cuestión que atañe al conjunto de la sociedad y en particular al alto mando del Ejército y ella se refiere a los procesos formativos de la Escuela Militar.
Hasta hace un tiempo estábamos convencidos la malla curricular de la Escuela Militar se había democratizado lo suficiente, como para pensar que nuestros oficiales del Ejercito de un Estado democrático, se formaban en una doctrina de respaldo de los derechos humanos y de respeto a los procesos de democratización de la sociedad Chilena.
La Concertación nos había hecho suponer, que no solo la malla curricular de la Escuela Militar había desterrado las concepciones nazi fascistas de sus asignaturas, sino que los Oficiales se trasformaban educativamente para actuar en una sociedad democrática. Hasta hace poco, en múltiples foros, se escuchaba reiterativamente, la presencia actuante de una profunda modernización del Ejército de Chile, que incluso había homologado sus procesos formativos a los de la educación universitaria.
Sin embargo, los sucesos de la muerte y posterior rito fúnebre, con trompetas de honor, a uno de los suyos, hacia evidente, de nuevo, la inconmovible estructura genotípica del ejercito de Chile: mostraba su inalterable habitus cultural, de socialización ininterrumpida de un esquema ideológico, sustentado en las directrices de los oficiales prusianos de principios de siglo XX, refrendada por la posterior ideología de la seguridad nacional de la década de los sesenta, que señalan el soporte primigenio de los esquemas teóricos de las mallas curriculares de los institutos armados.
La situación es preocupante. Las exposiciones que a veces se muestran en los canales del Congreso, han mostrado en los ultimo meses exposiciones de Oficiales de Alta graduación de las Fuerzas Armadas, que revelan una situación lamentable en el nivel teórico y formativo de sus exposiciones. Todas ellas, mostradas a todo el país. Suponemos que estos Oficiales ofician como profesores de sus institutos de formación y debemos suponer que a su vez, que ellos fueron formados por la literatura, que a manera de ejemplo, citaba el comandante en Jefe del Ejército en el responso fúnebre del Dictador, es decir los libros de geopolítica y de formación militar del fallecido Golpista. Si estos son citados, ¿significa que éstos están vigentes en la curricula de los futuros Oficiales?
Si esta situación se corresponde con la realidad, estamos en graves problemas. Hasta el momento, los Ministros de Defensa de la Concertación, nos habían hecho creer que todo estaba controlado y que gradualmente se estaba interviniendo en la formación de los “Oficiales de la Republica de Chile”. La realidad nos deja en evidencia una verdad muy distante. Todos los Gobiernos de la Concertación han optado por confiar en el comandante en jefe de las fuerzas armadas, la responsabilidad por los procesos formativos de los oficiales de las tropas encargadas de gestionar la violencia armada. Y tenemos el resultado, al menos en el “grado de capitán”. Sucesivas generaciones de oficiales pueden ser testeadas por el habla de uno de sus militares. El discurso de uno de sus oficiales en el rito funerario del Dictador, nos coloca a todo el país, en el mismo punto de los años 90 ¿Qué hacer con un Ejército formado o deformado en la doctrina de seguridad nacional y con campos referenciales culturales de valoración mesiánica de los códigos germánicos hitlerianos? ¿Que estaba obnubilado por la muerte de su abuelo? ¿Y el propio discurso del Comandante en Jefe, evidencio una actitud radicalmente distinta? ¿Se Corresponde con el de un Estado democrático que abomina de los crímenes de una Dictadura?
Por ello, el conjunto de las fuerzas democráticas en el País deben mirar con especial preocupación y amenaza lo ocurrido en la ceremonia. No porque exista un remanente nazi pinochetista en el territorio nacional, sino porque ese núcleo minoritario se las arregla para nutrir con sus camadas de jovenzuelos, para formarlos como Oficiales del Ejercito de Chile. Los núcleos pinochetistas de Temuco, Valdivia Puerto Montt Talca Linares, se las arreglan, sin mediar concertación, por habitus, para enviar de tanto en tanto a uno de los suyos a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas. Así, tal como ha sucedido en los 200 años de historia de Chile, los oficiales provienen mayoritariamente de los núcleos conservadores más recalcitrantes de una clase media provinciana, de cultura mediocre, católica casi integrista y preñados por las culturas y habitus de las clases medias arribistas y serviles a los grupos económicos dominantes.
El habitus cultural del capital social de estos futuros oficiales, tenderá a ser en general, de hábitos machistas, conservador, arribista, xenófobo, homofobico y racista. La cultura de la clase media conservadora chilena, así lo es y no será extraño, entonces, que los hijos que ella destine a las Escuela Matrices de las Fuerzas Armadas, tambien estén impregnados de este mundo particular de ideas sobre la vida y el Mundo. ¿Seguimos estando en problemas con el núcleo cancerbero del orden? ¿O No? ¿Se atreverá la Presidenta a intervenir en la formación de estos oficiales? ¿Veremos algún día a Oficiales de origen mapuche, mestizos o provenientes de la Pincoya, la Victoria, La Pintana o Puente Alto? ¿Podrán algún día ser nuestros Oficiales hijos de madre soltera o separada? ¿La modernización significará rescatar los procesos formativos de las Fuerzas Armadas, para los proceso de democratización del conjunto de la sociedad Chilena? Muchos chilenos seguimos esperando noticias de democratización real.
Por Alejandro Díaz
Pd EDITED: SUPONGO Q SE DIERON CUENTA Q NO SOY YO EL Q ESCRIBIO EL ARTICULO, SI NO UN CIENTISTA POLITICO COMO HPDA.