indio
04-06-2005, 22:30:45
Este es un hecho desconocido para la mayoría de los chilenos, pero cuando el Papa Juan Pablo II agonizaba, envió un mensaje a Augusto Pinochet y a su esposa, Lucía Hiriart para invitarlos a sus aposentos en el Vaticano.
Cuando ellos entraron al dormitorio, el Papa les pidió que se sentara uno a cada lado de su cama. El Papa se tomó sus manos, suspiró contento y sonriendo miró fijamente al techo.
Por un largo tiempo nadie dijo nada.
La pareja se sentía halagada por el hecho de que el viejo Papa pidiera que ellos dos lo acompañaran durante sus momentos finales. Pero al mismo tiempo estaban desconcertados, porque el Papa nunca había dado alguna indicación de haber tenido un aprecio especial por ellos.
Finalmente Augusto no aguantó más, y preguntó: "Padre, ¿por qué mi esposa y yo somos los elegidos para estar con usted durante sus momentos finales?"
El anciano Papa miró hacia arriba y, con gran esfuerzo y voz débil, le respondió: "Jesús murió entre dos ladrones, y así es cómo yo deseo morir también."
Cuando ellos entraron al dormitorio, el Papa les pidió que se sentara uno a cada lado de su cama. El Papa se tomó sus manos, suspiró contento y sonriendo miró fijamente al techo.
Por un largo tiempo nadie dijo nada.
La pareja se sentía halagada por el hecho de que el viejo Papa pidiera que ellos dos lo acompañaran durante sus momentos finales. Pero al mismo tiempo estaban desconcertados, porque el Papa nunca había dado alguna indicación de haber tenido un aprecio especial por ellos.
Finalmente Augusto no aguantó más, y preguntó: "Padre, ¿por qué mi esposa y yo somos los elegidos para estar con usted durante sus momentos finales?"
El anciano Papa miró hacia arriba y, con gran esfuerzo y voz débil, le respondió: "Jesús murió entre dos ladrones, y así es cómo yo deseo morir también."