AniTa Krolin@
02-09-2005, 19:21:27
Ni látigos, ni esposas: todo lo que necesitas es usar tu cerebro para trastornar el de él. Prepárate para quedar grabada en su memoria ¡para siempre!.
Si buscas la palabra entusiasmo en el diccionario, leerás: “exaltación y fogosidad del ánimo”. Llevado a la cama, significa pasión. A veces, las mujeres temen soltar las inhibiciones; pero a los hombres les encanta que disfrutes del sexo sin tapujos.
“Tenía una novia que solía iniciar el sexo en los momentos más inoportunos (cuando yo estaba hablando por teléfono, cuando teníamos que ir a algún lugar, cuando estaba a punto de quedarme dormido...). Por muy cansado, ocupado o retrasado que estuviera, su entusiasmo era contagioso y siempre lograba excitarme. Saber que estaba dispuesta al sexo en todo momento era totalmente afrodisiaco”.
Es importante que actúes como si disfrutaras lo que haces, aunque lo ideal es que lo disfrutes de verdad. No temas tomar la iniciativa ni el control. Después, diviértete. Lánzate a la acción y haz lo que te haga sentir bien.
Ser un poco mandona muestra pasión, y también despierta pasión en él. Agárralo por l pelo cuando lo atraigas hacia ti para que te bese. No le pidas algo tímidamente. Exígele que lo haga.
Nada como una chica que te llame a media noche para que vayas a acostarte con ella. La idea de que llama sólo por el sexo es un afrodisiaco. A los hombres les encanta que los deseen. No pueden negarse.
“Mientras me ofrecía sexo oral, una chica me dijo: si te mueves un centímetro, me levanto y me voy. Me costó mucho quedarme quieto, pero eso me permitió entregarme por completo a la sensación. La combinación de su tono dominante y el hecho de que estaba totalmente concentrada en lo que hacía, hizo la experiencia inolvidable”.
No tomes el sexo demasiado seriamente. Cuando te relajas, puedes ser más juguetona e inventiva, lo que mejora el acto sexual. El truco está en aprender a reírte de ti misma y seguir la corriente. Es sólo sexo... ¡no cirugía de cerebro!.
“Llevé a mi novia a un viaje de negocios, pero tuve que ir a una reunión por la tarde. Cuando volví a la habitación del hotel, ella estaba en la cama en ropa interior, mirando una película porno. Me dijo que me quitara la ropa y me metiera en la cama, porque estaba desesperada por poner en práctica lo que acababa de ver. ¡No tenía idea de que le gustara la pornografía!”.
Cambiar tu menú sexual es clave, ya sea probando diferentes posiciones, haciéndolo en lugares nuevos o descubriendo zonas erógenas inexploradas. La variedad es un afrodisiaco. Si continuamente estás sorprendiendo a tu hombre, nunca sabrá qué esperar y siempre estará ansioso por recibir más.
“Mi última novia inventó el juego “haz lo que haga yo”. Me hacía repetirle a ella exactamente lo que ella me hacía a mí. Primero, me besaba en los labios, y yo la besaba de la misma forma. Luego me besaba en el cuello, y yo la imitaba. Seguía hacia mi pecho, y yo besaba sus senos, etc., etc. La sensación de anticipación, al no saber exactamente lo que vendría después o qué tiempo le tomaría llegar allí, me volvía loco”.
“Una noche mi novio y yo estábamos acariciándonos, y yo implanté una política de “no penetración”. Podíamos hacer todo menos eso. Lo que hubiera sido una sesión de cama de 20 minutos, se convirtió en volcánicas horas de juegos, que me vinieron muy bien. ¡Nunca había tenido tanto sexo oral!”.
Para sazonar la acción, haz cualquier cosa básica de modo diferente. Mientras tu hombre está tendido en la cama o en el sofá, comienza a besarlo por los pies, en vez de por el cuello. Como es algo inesperado, le despertará sensaciones nuevas. Repetir lo mismo una y otra vez atenta contra la sensibilidad. Variar la revive.
“Cuando llego a casa después de un infernal día de trabajo, mi novia me tiene preparado algún invento sexual. Una vez, convirtió un simple juego de mesa en un intenso striptease. En otra ocasión, me dio de comer con su mano mi plato favorito, ataviada sólo con sostén y pantys. Sé que puedo contar con ella para que me excite al máximo, pero lo mejor es que nunca sé qué nueva cosa se le va a ocurrir”.
Dale instrucciones suavemente... no como si fueras un sargento.
Ser diestra en la cama no significa haber tenido un montón de parejas. Significa saber lo que le gusta a tu hombre y aprender a complacerlo, y eso se logra observando la reacción de la otra persona, para seguir haciendo lo que la excita.
Si buscas la palabra entusiasmo en el diccionario, leerás: “exaltación y fogosidad del ánimo”. Llevado a la cama, significa pasión. A veces, las mujeres temen soltar las inhibiciones; pero a los hombres les encanta que disfrutes del sexo sin tapujos.
“Tenía una novia que solía iniciar el sexo en los momentos más inoportunos (cuando yo estaba hablando por teléfono, cuando teníamos que ir a algún lugar, cuando estaba a punto de quedarme dormido...). Por muy cansado, ocupado o retrasado que estuviera, su entusiasmo era contagioso y siempre lograba excitarme. Saber que estaba dispuesta al sexo en todo momento era totalmente afrodisiaco”.
Es importante que actúes como si disfrutaras lo que haces, aunque lo ideal es que lo disfrutes de verdad. No temas tomar la iniciativa ni el control. Después, diviértete. Lánzate a la acción y haz lo que te haga sentir bien.
Ser un poco mandona muestra pasión, y también despierta pasión en él. Agárralo por l pelo cuando lo atraigas hacia ti para que te bese. No le pidas algo tímidamente. Exígele que lo haga.
Nada como una chica que te llame a media noche para que vayas a acostarte con ella. La idea de que llama sólo por el sexo es un afrodisiaco. A los hombres les encanta que los deseen. No pueden negarse.
“Mientras me ofrecía sexo oral, una chica me dijo: si te mueves un centímetro, me levanto y me voy. Me costó mucho quedarme quieto, pero eso me permitió entregarme por completo a la sensación. La combinación de su tono dominante y el hecho de que estaba totalmente concentrada en lo que hacía, hizo la experiencia inolvidable”.
No tomes el sexo demasiado seriamente. Cuando te relajas, puedes ser más juguetona e inventiva, lo que mejora el acto sexual. El truco está en aprender a reírte de ti misma y seguir la corriente. Es sólo sexo... ¡no cirugía de cerebro!.
“Llevé a mi novia a un viaje de negocios, pero tuve que ir a una reunión por la tarde. Cuando volví a la habitación del hotel, ella estaba en la cama en ropa interior, mirando una película porno. Me dijo que me quitara la ropa y me metiera en la cama, porque estaba desesperada por poner en práctica lo que acababa de ver. ¡No tenía idea de que le gustara la pornografía!”.
Cambiar tu menú sexual es clave, ya sea probando diferentes posiciones, haciéndolo en lugares nuevos o descubriendo zonas erógenas inexploradas. La variedad es un afrodisiaco. Si continuamente estás sorprendiendo a tu hombre, nunca sabrá qué esperar y siempre estará ansioso por recibir más.
“Mi última novia inventó el juego “haz lo que haga yo”. Me hacía repetirle a ella exactamente lo que ella me hacía a mí. Primero, me besaba en los labios, y yo la besaba de la misma forma. Luego me besaba en el cuello, y yo la imitaba. Seguía hacia mi pecho, y yo besaba sus senos, etc., etc. La sensación de anticipación, al no saber exactamente lo que vendría después o qué tiempo le tomaría llegar allí, me volvía loco”.
“Una noche mi novio y yo estábamos acariciándonos, y yo implanté una política de “no penetración”. Podíamos hacer todo menos eso. Lo que hubiera sido una sesión de cama de 20 minutos, se convirtió en volcánicas horas de juegos, que me vinieron muy bien. ¡Nunca había tenido tanto sexo oral!”.
Para sazonar la acción, haz cualquier cosa básica de modo diferente. Mientras tu hombre está tendido en la cama o en el sofá, comienza a besarlo por los pies, en vez de por el cuello. Como es algo inesperado, le despertará sensaciones nuevas. Repetir lo mismo una y otra vez atenta contra la sensibilidad. Variar la revive.
“Cuando llego a casa después de un infernal día de trabajo, mi novia me tiene preparado algún invento sexual. Una vez, convirtió un simple juego de mesa en un intenso striptease. En otra ocasión, me dio de comer con su mano mi plato favorito, ataviada sólo con sostén y pantys. Sé que puedo contar con ella para que me excite al máximo, pero lo mejor es que nunca sé qué nueva cosa se le va a ocurrir”.
Dale instrucciones suavemente... no como si fueras un sargento.
Ser diestra en la cama no significa haber tenido un montón de parejas. Significa saber lo que le gusta a tu hombre y aprender a complacerlo, y eso se logra observando la reacción de la otra persona, para seguir haciendo lo que la excita.