ma-ria
29-09-2008, 12:08:15
Voy a recomendar un libro: Los de abajo, de Mariano Azuela.
Esta pequeña novela, publicada en El Paso en 1916, es un referente obligado para la novela Iberoamericana del siglo XX.
En efecto; La Revolucion mexicana, fue el acontecimiento sociopolítico que conmocionó la conciencia colectiva del pueblo mexicano y facilitó a sus escritores y pensadores vias nuevas de expresion y autoconocimiento.
Esta novela, narra un fragmento de historia viva, tremendamente cruda, cuenta el dia a dia de un grupo de personas normales, desherdadas de la fortuna, que viven la Revolución, como una forma de vida; vida que les proporciona las suficientes ilusiones e ideales para poder sobrevivir a un clima de tan extrema violencia.
Entresaco:
Cuando Luis Cervantes llegó, se comentaba un suceso banal. Un paisano, con un agujerito negruzco y sanguinolento en la frente, estaba tendido boca arriba en medio de la carretera. Las opiniones divididas al principio, ahora se unificaban bajo una justísima reflexion del güero Margarito. Aquel pobre diablo que yacia bien muerto era el sacristan de la iglesia.....Pero ¡tonto!...la culpa habia sido suya...¿pues a quien se le ocurre, señor, vestir pantalón, chaqueta y gorrita? ¡Pancracio no puede ver un catrín enfrente de él!.....
besitos revolucionarios
Esta pequeña novela, publicada en El Paso en 1916, es un referente obligado para la novela Iberoamericana del siglo XX.
En efecto; La Revolucion mexicana, fue el acontecimiento sociopolítico que conmocionó la conciencia colectiva del pueblo mexicano y facilitó a sus escritores y pensadores vias nuevas de expresion y autoconocimiento.
Esta novela, narra un fragmento de historia viva, tremendamente cruda, cuenta el dia a dia de un grupo de personas normales, desherdadas de la fortuna, que viven la Revolución, como una forma de vida; vida que les proporciona las suficientes ilusiones e ideales para poder sobrevivir a un clima de tan extrema violencia.
Entresaco:
Cuando Luis Cervantes llegó, se comentaba un suceso banal. Un paisano, con un agujerito negruzco y sanguinolento en la frente, estaba tendido boca arriba en medio de la carretera. Las opiniones divididas al principio, ahora se unificaban bajo una justísima reflexion del güero Margarito. Aquel pobre diablo que yacia bien muerto era el sacristan de la iglesia.....Pero ¡tonto!...la culpa habia sido suya...¿pues a quien se le ocurre, señor, vestir pantalón, chaqueta y gorrita? ¡Pancracio no puede ver un catrín enfrente de él!.....
besitos revolucionarios