Arelita
13-12-2008, 19:26:34
Chicos, alguna ves se lo han preguntado????...bueno aqui una serie de hechos que hacen que las femeninas llegemos a tener un amante, leanlo,analizenlo y tengan cuidado..
Saludos
Una psicoterapeuta decidió entrevistar a mujeres de entre 28 y 56 años, profesionales y dueñas de casa, para averiguar los motivos que las llevaron a buscar brazos ajenos y se sorprendió al ver que no existía un patrón común, así que dividió sus conclusiones en 10 grandes causas para el engaño de la mujer actual, que resumió en su libro “¿Por qué las mujeres somos infieles?”
1- Uno no es suficiente para mí: Como la autora lo expone, este es un tema “espinudo” de tratar con la pareja. Runte asegura que, generalmente, cuando una mujer le plantea a su pareja que se siente insatisfecha a nivel sexual, él suele sentir su masculinidad amenazada e intentará dar vuelta la situación, haciéndole creer a ella que todo es culpa de su desmedido apetito sexual. La consecuencia es la aparición de un amante, sobre la máxima de “lo que aquí no puedo conseguir, puedo buscarlo en otro lugar”. Y cuidado, que el estudio de la Fundación Futuro señaló que un 66% de las mujeres chilenas se sienten insatisfechas sexualmente.
2.- Eso no puede haber sido todo: “Muy próximo a este sentimiento de que uno no es suficiente para mí, está la esperanza de que lo vivido no haya sido todo lo que la vida y el amor pueden ofrecer”, escribe Runte en su libro. A diferencia del primer caso, en esta causa de la infidelidad femenina se atribuye el engaño a un sentimiento que la autora describe como el “crecimiento progresivo de un fuego” interno, que abre la necesidad de buscar “algo más”, “aquello que trasciende lo común”.
3.- Un flirteo durante las vacaciones: En esta instancia poco importa si la relación es estable, insatisfactoria o rutinaria. Son las vacaciones en sí lo que predispone a la infidelidad. La psicoterapeuta explica que al verse la mujer libre de lo cotidiano, de sus obligaciones e incluso de su pareja, surgen desde el fondo de las aguas recuerdos de los tiempos de soltería.
4.- La princesa deseada: Nos guste o no, la autora asegura que hasta una edad madura, la autoestima depende también de las opiniones que el resto tiene de uno. Y esto no corre sólo en lo físico, sino también en la valoración que se hace de los esfuerzos diarios y logros personales, de lo contrario, como explica, aparecerá “el hambre de afecto” y quizás, más tarde, “el otro hombre. Él, cuya intensa mirada ella es capaz de atraer; él, que la señala con su deseo, que empieza por cortejarla y que resulta incluso ocurrente. Él, que la llena de esperanza”.
5.- El trampolín hacia la ruptura matrimonial: Una infidelidad declarada une o separa, asegura la psicoterapeuta. En el primer caso, puede ser vista por una pareja como una oportunidad de tratar con un profesional los conflictos que llevaron al engaño, enriqueciendo su relación. Pero, por otro lado, “algunas de las entrevistadas confesaban abiertamente que tenían una leve intuición de que ese desliz podía contribuir a romper la relación preexistente”. El miedo a la soledad o la inseguridad en sí misma puede evitar que algunas mujeres se atrevan a dejar sus relaciones actuales, por más que lo deseen. Según los casos expuestos en el libro, muchas mujeres necesitan de un pequeño empujón, que lo puede dar un amante, para decidirse a romper su matrimonio.
6.- La venganza es dulce: “Venganza desesperada o sed de consuelo”. En este caso, las mujeres siguieron el refrán del ojo por ojo..., tras un engaño de su pareja o en nombre de otros sufrimientos de los que se han sentido víctimas en la relación.
7.- Uno mi confidente, el otro mi amante: En las entrevistas realizadas por Runte, aparecieron curiosos casos en que las mujeres que habían sido infieles relataban cómo su pareja se había convertido en su amigo del alma, mientras que su amante llenaba netamente el aspecto sexual de sus vidas. El “otro” suele ser un amigo de la familia o un compañero de trabajo con el que ellas daban rienda suelta a algunos problemas de comunicación sexual con sus parejas estables, a quienes no abandonarían porque, en realidad, comparten muchos objetivos de vida y, en ocasiones, no podrían verse lejos de ellos. El amante es sólo sexo.
8.- La relación espiritual: En este punto se argumenta una predestinación al affaire. Runte explica un caso en que una mujer casada asistió a una convención y comenzó a sentir palpitaciones y sudoraciones cuando vio a un desconocido, que luego se presentó en la puerta de su habitación del hotel, dando inicio a unos largos años de relación extramarital. El miedo a hacerle daño a sus seres queridos la llevó a mantener a su amante en secreto, por más que lo considerara el hombre de su vida.
9.- Antes de que sea algo serio: Ad portas del matrimonio, así como las despedidas de soltero ya tienen sus clichés de ser, en general, reventadas y con una que otra señorita agraciada que baila, en las mujeres también puede aparecer esa energía que busca olvidarse por una noche de cualquier compromiso amoroso o social, previamente a dar el definitivo “sí”. El pánico a la rutina y al compromiso formal es el gran motor de este tipo de engaño.
10.- ¿Todavía mujer o sólo madre?: El papel de madre no tiene pausas ni vacaciones. Desde el minuto en que el hijo llega al mundo, los pensamientos y la vida giran en torno a él. Del otro lado está el marido, que, en ocasiones, ve a su mujer sólo como la madre de sus hijos, olvidándose de la intimidad en la pareja. En este caso, “todas las entrevistadas explicaron que las actividades sexuales posteriores al parto (incluyendo las que tuvieron con su compañero habitual) eran, de un modo u otro, una búsqueda intensa de la vieja o nueva mujer, de lo femenino, que en ellas habita”.
Saludos
Una psicoterapeuta decidió entrevistar a mujeres de entre 28 y 56 años, profesionales y dueñas de casa, para averiguar los motivos que las llevaron a buscar brazos ajenos y se sorprendió al ver que no existía un patrón común, así que dividió sus conclusiones en 10 grandes causas para el engaño de la mujer actual, que resumió en su libro “¿Por qué las mujeres somos infieles?”
1- Uno no es suficiente para mí: Como la autora lo expone, este es un tema “espinudo” de tratar con la pareja. Runte asegura que, generalmente, cuando una mujer le plantea a su pareja que se siente insatisfecha a nivel sexual, él suele sentir su masculinidad amenazada e intentará dar vuelta la situación, haciéndole creer a ella que todo es culpa de su desmedido apetito sexual. La consecuencia es la aparición de un amante, sobre la máxima de “lo que aquí no puedo conseguir, puedo buscarlo en otro lugar”. Y cuidado, que el estudio de la Fundación Futuro señaló que un 66% de las mujeres chilenas se sienten insatisfechas sexualmente.
2.- Eso no puede haber sido todo: “Muy próximo a este sentimiento de que uno no es suficiente para mí, está la esperanza de que lo vivido no haya sido todo lo que la vida y el amor pueden ofrecer”, escribe Runte en su libro. A diferencia del primer caso, en esta causa de la infidelidad femenina se atribuye el engaño a un sentimiento que la autora describe como el “crecimiento progresivo de un fuego” interno, que abre la necesidad de buscar “algo más”, “aquello que trasciende lo común”.
3.- Un flirteo durante las vacaciones: En esta instancia poco importa si la relación es estable, insatisfactoria o rutinaria. Son las vacaciones en sí lo que predispone a la infidelidad. La psicoterapeuta explica que al verse la mujer libre de lo cotidiano, de sus obligaciones e incluso de su pareja, surgen desde el fondo de las aguas recuerdos de los tiempos de soltería.
4.- La princesa deseada: Nos guste o no, la autora asegura que hasta una edad madura, la autoestima depende también de las opiniones que el resto tiene de uno. Y esto no corre sólo en lo físico, sino también en la valoración que se hace de los esfuerzos diarios y logros personales, de lo contrario, como explica, aparecerá “el hambre de afecto” y quizás, más tarde, “el otro hombre. Él, cuya intensa mirada ella es capaz de atraer; él, que la señala con su deseo, que empieza por cortejarla y que resulta incluso ocurrente. Él, que la llena de esperanza”.
5.- El trampolín hacia la ruptura matrimonial: Una infidelidad declarada une o separa, asegura la psicoterapeuta. En el primer caso, puede ser vista por una pareja como una oportunidad de tratar con un profesional los conflictos que llevaron al engaño, enriqueciendo su relación. Pero, por otro lado, “algunas de las entrevistadas confesaban abiertamente que tenían una leve intuición de que ese desliz podía contribuir a romper la relación preexistente”. El miedo a la soledad o la inseguridad en sí misma puede evitar que algunas mujeres se atrevan a dejar sus relaciones actuales, por más que lo deseen. Según los casos expuestos en el libro, muchas mujeres necesitan de un pequeño empujón, que lo puede dar un amante, para decidirse a romper su matrimonio.
6.- La venganza es dulce: “Venganza desesperada o sed de consuelo”. En este caso, las mujeres siguieron el refrán del ojo por ojo..., tras un engaño de su pareja o en nombre de otros sufrimientos de los que se han sentido víctimas en la relación.
7.- Uno mi confidente, el otro mi amante: En las entrevistas realizadas por Runte, aparecieron curiosos casos en que las mujeres que habían sido infieles relataban cómo su pareja se había convertido en su amigo del alma, mientras que su amante llenaba netamente el aspecto sexual de sus vidas. El “otro” suele ser un amigo de la familia o un compañero de trabajo con el que ellas daban rienda suelta a algunos problemas de comunicación sexual con sus parejas estables, a quienes no abandonarían porque, en realidad, comparten muchos objetivos de vida y, en ocasiones, no podrían verse lejos de ellos. El amante es sólo sexo.
8.- La relación espiritual: En este punto se argumenta una predestinación al affaire. Runte explica un caso en que una mujer casada asistió a una convención y comenzó a sentir palpitaciones y sudoraciones cuando vio a un desconocido, que luego se presentó en la puerta de su habitación del hotel, dando inicio a unos largos años de relación extramarital. El miedo a hacerle daño a sus seres queridos la llevó a mantener a su amante en secreto, por más que lo considerara el hombre de su vida.
9.- Antes de que sea algo serio: Ad portas del matrimonio, así como las despedidas de soltero ya tienen sus clichés de ser, en general, reventadas y con una que otra señorita agraciada que baila, en las mujeres también puede aparecer esa energía que busca olvidarse por una noche de cualquier compromiso amoroso o social, previamente a dar el definitivo “sí”. El pánico a la rutina y al compromiso formal es el gran motor de este tipo de engaño.
10.- ¿Todavía mujer o sólo madre?: El papel de madre no tiene pausas ni vacaciones. Desde el minuto en que el hijo llega al mundo, los pensamientos y la vida giran en torno a él. Del otro lado está el marido, que, en ocasiones, ve a su mujer sólo como la madre de sus hijos, olvidándose de la intimidad en la pareja. En este caso, “todas las entrevistadas explicaron que las actividades sexuales posteriores al parto (incluyendo las que tuvieron con su compañero habitual) eran, de un modo u otro, una búsqueda intensa de la vieja o nueva mujer, de lo femenino, que en ellas habita”.