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Chimo
18-03-2009, 00:13:01
EL DIVORCIO

Los padres que se están divorciando se preocupan a menudo acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Los padres se preocupan principalmente por sus propios problemas, pero a la vez están conscientes de que son las personas más importantes en la vida de sus hijos.

Los padres se pueden sentir o desconsolados o contentos por su divorcio, pero invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos y abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. Los hijos no pueden entender el divorcio y los padres deben explicarles lo que está pasando, cómo se afectan y cuál será su suerte.

Los niños pueden creer que son la causa del conflicto entre sus padres. Muchos niños tratan de hacerse responsables de reconciliar a sus padres y muchas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. La pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio puede hacerlos vulnerables a enfermedades físicas y mentales.

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en sus hijos. Estas señales pueden incluir la falta de interés en la escuela, por los amigos o aún al entretenerse. Otros indicios son el dormir muy poco o demasiado y el ser rebeldes y argumentativos con los familiares.

Los niños han de saber que su mamá y su papá seguirán siendo sus padres aún si el matrimonio se termina y los padres no viven juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o el presionar a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá le pueden hacer mucho daño a los hijos y puede acrecentar el daño que les hace el divorcio.

La continuación de la obligación de los padres por el bienestar de los hijos es vital. Si el niño parece tener indicios de estrés, los padres deben consultar con su médico de familia o pediatra para que lo refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes. El psiquiatra podrá evaluar y darle tratamiento al niño para aliviar las causas del estrés. Además, el psiquiatra podrá aconsejar a los padres ayudándolos a minimizar los problemas que causa el divorcio en la familia.

LA SEPARACION Y EL DIVORCIO,
CUANDO NO HAY MAS REMEDIO

Para los psicólogos, la separación y el divorcio son alternativas por las cuales puede pasar la pareja en un momento dado de su vida. Lamentablemente, existen circunstancias que, en ocasiones, escapan al control emocional y racional de los cónyuges y la separación y/o el divorcio, se convierten en herramientas que pueden evitar un mal mayor.

Fomentamos la familia y procuramos resolver los problemas de pareja que puedan conducir a una separación, sin embargo, existen sin duda circunstancias que obligan al terapeuta familiar a considerar, en ocasiones, estas posibilidades.

Las dimensiones del problema a nivel psicológico

En los Estados Unidos, uno de cada dos matrimonios se divorcian. En Inglaterra y Francia, uno de cada tres. Ejemplos que son significativos de cómo el divorcio avanza en los países desarrollados. Más del 40% de los niños de estos países, vivirán con sus padres durante su primera etapa de la niñez y -luego de un divorcio- con uno de sus padres y su nueva pareja, en la segunda etapa de su vida.

La intensidad de las emociones, el dolor, las ofensas, el rencor y otros sentimientos provocan un daño profundo en la pareja difícil de recuperar. Por otro lado, la victimización de los hijos atrapados en la "batalla conyugal", produce deterioros psicológicos irreparables en la psiquis de los menores.

En el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Michigan se encontró que los hijos de divorciados eran tratados en una proporción de dos a uno con la población general. Estos niños sufrían, en la mayoría de los casos, síntomas asociados a la falta de control en la agresión. En los más pequeños, la agresividad era contra los padres separados y los hermanos. En los mayores, ya adolescentes, el problema tomaba forma de actos antisociales y de delincuencia, así como alcoholismo y adicción a las drogas.

En los casos de las hijas de divorciadas adolescentes se encontró frecuencia de promiscuidad sexual, en mayor proporción que las hijas de matrimonios no divorciados.

Otros autores han enfatizado la importancia de la depresión en el cuadro clínico de los niños de padres divorciados. En una investigación, también en los Estados Unidos, entre niños tratados como pacientes psiquiátricos ambulatorios de depresión media y severa, un alto porcentaje de la muestra era de niños de padres divorciados.

En un estudio de seguimiento de una muestra nacional de 5.362 niños nacidos en la misma semana de 1946 en Inglaterra, se encontró que el 36.5% de los hombres cuyas familias se habían visto afectadas por un divorcio o separación antes de los cinco años, sufrían algún tipo de psicopatología o falta de ajuste social y fueron hospitalizados antes de los 26 años por enfermedades psiquiátricas de tipo afectivo o por úlceras gástricas, colitis o se hicieron delincuentes hacia los 21 años, comparados con el 17.9% de los hombres provenientes de familias no divorciadas. En este mismo estudio de Wadsworth, Pekham y Taylor (1985), también se encontró que el 26.3% de las mujeres cuyas familias se rompieron antes de los 5 años, fueron hospitalizadas por enfermedades psiquiátricas o por úlceras gástricas, colitis o se hicieron delincuentes hacia los 21 años o se separaron o divorciaron antes de los 26 o tuvieron hijos ilegítimos, comparadas con el 9.6% de las familias que no sufrieron divorcio.

El 29% de los hombres cuyas familias se rompieron antes de que cumplieran 16 años, sufrieron antes de los 26 años, problemas psicopatológicos o de inadaptación social o se divorciaron o separaron antes de los 26 años, comparados con el 18% de los hombres de familias intactas.

El 21% de las mujeres cuyos padres se divorciaron antes de los 16 años, hacia los 26 sufrieron lo mismo que los hombres o tuvieron hijos ilegítimos, comparadas con el 10.1% de las mujeres de familias no divorciadas.

También en este interesante estudio longitudinal se demuestra que los hombres de familia de clase social trabajadora, hijos de padres divorciados, a la edad de 26 años, ganaban de forma significativa menos ingresos si se los comparaba con los hombres de familia no divorciados.

Igualmente encontraron que los hijos de ambos sexos, de padres separados, tenían una vida académica significativamente menor que sus pares de familias no divorciadas.

Es de hacer notar que los hijos de padres fallecidos tenían poca repercusión en la diferencia en los logros académicos de hijos de padres no divorciados, lo que demuestra que el divorcio impacta aún más psicológicamente que la muerte que los seres queridos.

Los hallazgos indican que la separación y divorcio de los padres, tienen un considerable perjuicio sobre la vida de los hijos que se expresa en patologías psicológicas, inadaptación social, menores logros educativos en ambos sexos y menores logros económicos en hombres.

Ahora bien, lo que tendríamos que preguntarnos es si el daño lo provoca la ausencia de uno de los padres o el propio trauma del divorcio. Si observamos que el daño en los hijos de padres fallecidos no es igual al de los hijos de padres divorciados, podríamos concluir que más que la falta de uno de los padres es posiblemente los elementos que componen la crisis del divorcio lo que traumaría irreversiblemente a los hijos.

La mayoría de los divorcios están precedidos por meses o años de disputas, ofensas, desamor, peleas, desilusiones y frustraciones.

En un primer lugar, las parejas comienzan con provocaciones mutuas, con trato y vocabulario hostil y episodios de gritos y de abuso físico verbal.

Allí los niños quedan amedrentados por las escenas, sin saber qué hacer y se sienten desorientados, impotentes y tristes por la falta de control de sus padres. Además los padres tienden a pedirles solidaridad a los hijos -cada uno por su lado- generándoles graves conflictos de decisión.

Posteriormente, si la pareja no logra manejar los conflictos y comienzan un proceso de divorcio, inician un período de enfrentamiento por distintas razones, sean por rencor, rabia o por la división del patrimonio conyugal. En esta fase se intensifica la hostilidad, el deseo de daño de uno al otro. Surge el odio, la amargura y a veces hasta el deseo de venganza.

En esta etapa, la mayoría de las parejas piensa que quitándole los hijos el uno al otro ganan la pelea, sin darse cuenta que le están haciendo un gran mal a la psiquis de los muchachos.

De manera que, cuando la pareja se plantea un divorcio y no hay más remedio, hay que tomar en cuenta todo lo expresado y procurar el mayor esfuerzo en que no se generen tantos problemas. Aunque parezca difícil, el divorcio o la separación debe ser acordada hasta donde se pueda y negociada. El terapeuta familiar en este momento puede jugar un gran papel, al ser el referee psicológico para juzgar lo que el juez legal no puede resolver.

La separación

El Estado defiende la institución familiar y por ello no es fácil divorciarse, tanto como sí lo es casarse. Por esta razón se instituyó el status de separación, como fase intermedia entre el matrimonio y el divorcio. El legislador buscaba que esta etapa funcione como un período de reflexión y de reconciliación entre los miembros de la pareja afectada.

La experiencia nos demuestra que una separación acordada con asistencia psicológica, en buena proporción, permite el reencuentro de la familia y en el peor de los casos, si se llega al divorcio, los hijos sean menos afectados.

La separación, por ello, es importante porque es un período de adaptación a la nueva vida, porque se avanza a una relación de pareja mejor -aunque sea la misma pareja- y permite, sobretodo, que los hijos se adapten a la nueva realidad.

Las causas

Problemas que pueden deteriorar el amor de una pareja: El advenimiento del primer embarazo, cuando es producto de una gestación no deseada, la insatisfacción sexual, la falta de comunicación o la comunicación negativa, el tránsito del amor pasional al amor maduro, la distribución de las tareas del hogar, la intervención de la familia de ambos cónyuges en su vida, la infidelidad y los celos, el problema de los "amigos de él" y los "almuerzos de ella" y los problemas económicos.

De acuerdo a alguna leyes mundiales, son causales de divorcio el adulterio, el abandono voluntario, los excesos, injurias graves que hagan imposible la vida en común, el conato de uno de los cónyuges para corromper o prostituir al otro o a sus hijos, así como la connivencia en su corrupción o prostitución, la condenación a presidio, la adicción alcohólica u otras formas graves de farmacodependencia, la interdicción por causa de perturbaciones psiquiátricas graves. Igualmente la Ley prevé que se podrá declarar el divorcio luego de declarada la separación de cuerpos y haya transcurrido un año, o cuando los cónyuges hayan permanecido separados, de hecho, por más de cinco años.

Desde un punto de vista humano, podemos señalar como causales de divorcio distintas razones de índole personal, social, moral, religiosa, económica o estrictamente psicológicas. La experiencia demuestra que una de las primeras causales de divorcio que se plantea en la práctica de la Psicología Clínica, es que la pareja no se conocía bien antes de casarse. En muchas oportunidades el novio y la novia, durante la etapa prematrimonial, tratan de hacerle ver a la otra parte que ellos son como se supone que quiere la pareja que sea; y no se muestran como en realidad son. En los noviazgos cortos, las parejas no tienen tiempo real de conocerse y cuando se casan pueden encontrarse que lo han hecho con una pareja que dista mucho de ser el ideal que tenían como lo que debería ser su cónyuge. Esta causa, que es fundamental desde nuestro punto de vista, conlleva al segundo motivo de consulta, como lo es la presencia del "otro" o la "otra".

La mayoría de los problemas en la pareja recién casada, se fundamentan en la falta de conocimiento de ellos mismos.

En menor grado aparecen otra razones, tales como problemas de cambio de personalidad, trastornos psíquicos, problemas de alcoholismo, de drogas, desavenencias en la educación y otros.



¿Y con los hijos qué?

El principal problema que tienen los hijos cuando surge la separación o el divorcio, es que los padres incurren en una serie de conductas erróneas para con ellos. Los padres no deben utilizarlos como "espías" para que les informen qué está haciendo el otro cónyuge, o como "corre ve y dile" o "mensajeros" para comunicarse entre ellos. Los padres no deben presentar reacciones agresivas contra sus hijos para vengarse de la pareja. No deben amenazar a la pareja en el sentido de que si se divorcian le harían un daño tremendo a los hijos para tratar de evitar la separación. Luego, al producirse el divorcio, los padres no deben quedar resentidos con sus hijos. Luego del divorcio, no deben existir conductas inapropiadas contra los hijos, tales como el abandono afectivo por parte del padre que no tiene la custodia o sobreprotección por parte de quien la tiene. No se le debe presentar al hijo una nueva pareja antes que él esté en capacidad de asimilar ese impacto. Todos estos comportamientos provocan conductas profundamente obstaculizadas en la evolución psicológica de los niños. Investigaciones revelan que los hijos de padres divorciados presentan menor autoestima que los de matrimonios constituidos. El divorcio es el más grande stress que un niño pueda soportar como hemos visto. Los niños perciben la muerte de un padre de manera más natural que un divorcio. Los hijos de divorciados necesitan más tratamiento psicológico que los de los no divorciados. Las consecuencias de una conducta inadecuada de los padres cuando se divorcian puede ocasionar ansiedad, miedo, inseguridad, sentimientos ambivalentes y diferentes trastornos de conducta. De manera que si una pareja se encuentra en proceso de divorcio, debe tener en cuenta:

1º El problema es con su pareja, nunca con sus hijos.

2º La única forma en que sus hijos no sufran durante la separación o divorcio es que los padres estén plenamente conscientes de que deben explicarles claramente la situación a ellos y decirles que, independientemente de la decisión que tomen, ambos cónyuges seguirán queriéndolos y ayudándolos.

3º Si no hay más remedio que el divorcio, siempre será preferible una separación amistosa que una conflictiva, por el bienestar y seguridad de los hijos y de la propia pareja.

4º Hay que hacer un gran esfuerzo para superar el rencor y la rabia, pero es indispensable por el bien de todos.

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Este es el complemento , del tema de dato mixto en relación a la separación, y como puede afectar a los hijos el divorcio de los padres.

Ojalá sea útil.

ma-ria
18-03-2009, 00:18:46
Incluso, las parejas que se llevan mal, al divorciarse, separarse o la situación de ruptura que sea, estan "condenados" a llevarse razonablemente bien, por el bien de sus hijos.

besitos

[Pam]
18-03-2009, 04:47:53
Incluso, las parejas que se llevan mal, al divorciarse, separarse o la situación de ruptura que sea, estan "condenados" a llevarse razonablemente bien, por el bien de sus hijos.

besitos



No siempre es así niña

Hay ocasiones en que caemos en un notable "abandono de deberes" para vivir el dolor en paz

De pronto los hijos nos pueden dar la fortaleza para salir de trances o episodios tan dolorosos como la separación, pero a veces la gente se hunde profundamente en sus cabilaciones, y olvida, que el sufrimiento no es sólo personal, y que hay pequeños seres que están en formación y que nos ven caer desde la altura

Hace años, me separé, e independiente de como se viva la relación o la situación de ser padres, a título personal es un fracaso muy difícil de sobrellevar



A la vuelta de los años, nos reconciliamos, distintos, un poco más maduros, y con ganas de hacer mejor las cosas


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Muy buen tema sita Chimo, contingente a los tiempos que corren

Lamentablemente existen tantos factores que gatillan estas situaciones, que es difícil prevenir o evitar lo inevitable

Sin embargo, cuando hay dos que sólo se dañan mutuamente, lo mejor es abrir la puerta y dejar salir el aire podrido, de pronto, puede suceder que el agua siga su curso, por el mejor camino

En la actualidad, y con todo el espanto de la famosa crisis, seguramente más de alguien se verá afectado, los problemas económicos son un importante factor para caer en desesperación, y tomar decisiones radicales

Se agradece, saludos

ma-ria
18-03-2009, 05:18:51
;535066']No siempre es así niña

Quiero decir que sería lo deseable o lo ideal, en un caso de ruptura matrimonial; se rompe el matrimonio, la unión, pero eso o debe de afectar al concepto de padres/hijos, o creo que debe de ser así...


;535066']Hay ocasiones en que caemos en un notable "abandono de deberes" para vivir el dolor en paz

Esa es la tragedia, de la ruptura; pero tambien creo que el dolor signifíca violencia intima y emocional, y eso no deja que vivamos en paz.


;535066']De pronto los hijos nos pueden dar la fortaleza para salir de trances o episodios tan dolorosos como la separación, pero a veces la gente se hunde profundamente en sus cabilaciones, y olvida, que el sufrimiento no es sólo personal, y que hay pequeños seres que están en formación y que nos ven caer desde la altura

Los hijos, sin duda, nos dan la fortaleza necesaria para seguir adelante. Tambien la ocupación en ellos nos hace olvidar, o que no pensemos en el dolor y en el fracaso, por que el hecho de tener hijos y de dedicarse a ellos ya de por sí es el triunfo de la vida.

;535066']Hace años, me separé, e independiente de como se viva la relación o la situación de ser padres, a título personal es un fracaso muy difícil de sobrellevar



A la vuelta de los años, nos reconciliamos, distintos, un poco más maduros, y con ganas de hacer mejor las cosas

Las vivencias personales, enriquecen, a lo que las sufren y a los corazones abiertos que saben escuchar y sentir.


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besitos

Java
18-03-2009, 15:22:26
Soy hija de padres separados, no tengo ninguna secuela emocional.

Maki-ver
18-03-2009, 16:30:52
Yo soy hijo de padres separados y bueno, esta para escribir un libro.

AniTa Krolin@
18-03-2009, 18:37:03
uff el temita q me ponen XD lo estoy viviendo recientemente, pero la verdad mentiria si dijera que he visto algo en mi hijo, quizás porq es muy pequeñito aún, pero en verdad he estado pendiente de él, preocupada por su estabilidad emocional, pero no he notado nada raro hasta ahora, él es muy dependiente de mí, siempre ha sido más apegado a mí que al resto del mundo, le puede faltar todo menos su madre, es lo más mamón q hay ^^ pero me gusta q sea así, yo creo que está súper bien, pero de todos modos estoy al pendiente.

En cuanto a la relación con su padre, evito decirle algo malo de él, mi madre lo hizo así conmigo, y hoy se lo agradezco, dejo q lo vea, es un vínculo que no le puedo quitar, (aunq si desapareciera de la faz de la tierra seria feliz), pero buee que le haremos a estas alturas... lo importante es q mi hijo crezca pleno y feliz y yo haré todo lo q a mi alcance esté para que esto sea así siempre.

[Pam]
20-03-2009, 10:01:28
Los ninos ante el divorcio
Una de las razones por las que se retrasa la separación de una pareja fracasada son los niños. Indudablemente, un divorcio afecta a los hijos, pero a veces mucho menos de lo que se piensa y desde luego, es mucho peor para los pequeños presenciar las riñas de sus padres.

Según un reciente estudio, más de la mitad de las parejas que se han casado en la década de los noventa verán fracasar sus matrimonios y deberán sufrir la separación. Si es verdad, como parece, que el número de divorcios aumenta, es evidente que también se ven involucrados en ellos un mayor número de niños. Y esa suele ser la primera preocupación para la pareja que decide romper su unión: ¿qué pasa con los hijos?

Los pequeños no lo entienden

Es a partir de los cuatro o cinco años cuando los niños son conscientes de que papá y mamá tienen problemas y cuando sufren el divorcio. La primera reacción de los hijos es el desconcierto por una situación que saben que existe, pero que no entienden.

Ellos han conocido a sus padres siempre juntos y no pueden darse cuenta de los problemas que provoca el hecho de que ahora comiencen a ver menos a su padre o a su madre. El niño, además, suele ser víctima de crisis nerviosas o depresivas si la tensión entre los cónyuges se traslada a los otros miembros de la casa por discusiones o enfrentamientos violentos.

Poco después, los pequeños suelen negarse a admitir lo que ya es un hecho: insisten en la reconciliación de los padres o protestan cada día porque no pueden ven al progenitor que se ha ido de casa. Este periodo puede resultar más o menos largo en función de la manera en que se haya producido el divorcio; en definitiva, según los padres hayan logrado explicar y hacer lo menos dolorosa posible la situación.

Evitar que presencie discusiones

Si realmente no se quiere hacer que el hijo sufra por los problemas de sus padres es necesario excluirlo de la tensión que se genera por esta causa; eso no quiere decir que no sepa que existen graves diferencias. Cuanto mayor es el niño, mejor puede asimilar el hecho de que existen problemas, siempre que no los perciba a través de gritos, insultos y discusiones violentas. Si éstas se producen, no debe ser delante de los hijos; si el motivo de la discordia es su educación, algo que han hecho mal o su custodia tras el divorcio, las medidas de precaución deben extremarse.

Separación amigable

Varios estudios de psicología infantil desarrollados en Estados Unidos y la Unión Europea han demostrado que el niño sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que posteriormente, cuando vive sólo con uno de los dos y ve al otro en un nuevo ambiente e, incluso, con una nueva pareja. Estas reacciones no son difíciles de entender; los niños quieren sentir que sus padres son felices; lo contrario les provoca muchas alteraciones.

Si la separación es amigable a sus ojos, la tensión generada desaparecerá. El pequeño percibe que su papá y su mamá ahora sonríen y juegan con él más que antes; además ahora tiene dos casas que son suyas, dos cuartos, dos armarios de juguetes y en cada visita su progenitor le tiene preparado un programa de diversiones que antes, cuando vivían juntos, solía disfrutar con mucha menos frecuencia.




Fuente: www.psicoterapia.cl
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Esta página me pareció muy interesante, y creo que esta info complementa el tema planteado

Saludos

Y fuerza sita Krolin@................... imagino que usted lo sabe, pero el tiempo todo lo cura ;)

kharas
21-03-2009, 01:17:59
El divorcio es un atentado a la familia, cuyas víctimas primeras son los hijos, pero cuyos mayores desdichados son los divorciados (especifico: los divorciados, no los simplemente separados).

El divorcio con disolución de vínculo (o divorcio a secas) es contrario a la ley natural, corrompe el sacramente del matrimonio, cuyo vínculo es indisoluble (si se constituyó el vínculo, siguen casados a ojos de Dios, y las relaciones posteriores son un concubinato del peor tipo, un atajo al abismo).

Por ahora, hasta aquí lo dejo. Es tarde.
Ya daré las razones.

[Pam]
25-03-2009, 14:04:44
A ver señor Kharas, pese a que su argumento incompleto tiene algo de validez desde el punto de vista institucional, me gustaría saber cómo se resuelve de forma políticamente correcta una relación que se vicia hasta el absurdo de permanecer unidos por un tema de "conveniencias"

Cuando pequeña, no tuve audiencia para grandes discusiones en mi hogar, sin embargo, las confesiones de mi madre con el correr de los años y cuando yo aún era una niña (menos de 10 años), me ayudaron a entender sus silencios y a respetar sus decisiones

Lamento mucho que no haya habido otros caminos, como también lamento que haya gente que insiste a permanecer unida pese a que con ello solo van en franco descenso y camino a la segura destrucción

Lamento mucho que haya niños que ven como día con día sus padres teatralizan una familia, pero que permanencen en constante infelicidad

kharas
25-03-2009, 20:54:48
La existencia del divorcio vincular debilita la institución del matrimonio. Lo hace en sí misma, y a partir de esa debilitación, debilita la familia, núcleo fundamental de la sociedad; es decir, debilita a la sociedad misma como un todo (de modo que a mí, como miembro de la sociedad, SÍ me afecta la existencia del divorcio).

El grado de compromiso (palabra terrible a oídos modernos) de quien se está casando es menor haciéndolo con ley de divorcio, que si lo hace (la misma pareja) donde no hay ley de divorcio.

Ello conlleva una menor tolerancia recíproca, y puesto que la idealización romántica no es eterna, el descubrimiento mutuo de imperfecciones erosiona un suelo que no está dispuesto a aceptar dicha erosión.

Es curioso, los partidarios de la tolerancia pública, son los menos tolerantes en privado. Un matrimonio es compromiso, co-promesa.

Lamentablemente, el individualismo rampante de nuestra pseudosociedad -¿debiera decir agregado de personas?- hace que la capacidad de ceder sea mínima, la entrega, la dación, inexistente. El matrimonio se reduce a la carnalidad, a la comunidad de techo, y a la comunidad económica -esta última hasta por ahí no más- y por eso, los matrimonios modernos están, genéricamente, condenados al fracaso.

¿Qué hacer cuando el "amor acaba"? Si es amor, no acaba, eso por una parte. Por otra, y más importante, existe algo a lo que los modernos le tienen alergia, y se llama deber. Sólo durante la edad media comenzaron a darse casos de matrimonios por amor, in crescendo en el tiempo. Por siglos, el matrimonio fue primordialmente una cuestión de deber, y para muchos, continuó siéndolo por mucho tiempo más. Isabel de Castilla, la Católica y Fernando de Aragón, el Católico, no se amaban al casarse; pero asumieron el mutuo deber de su matrimonio, y murieron al menos, queriéndose el uno al otro.
Si la situación es grave -golpes y similares, por ejemplo-, la separación de hecho, momentánea primero, definitiva más tarde, pero nunca pensando en reemplazo (el matrimonio no es un pololeo) es la opción recomendada. De haber hijos, el elástico debe estirarse cuanto sea posible, siempre teniendo en consideración que el sufrimiento físico, por un bien mayor, es algo loable; y por sobre todo, el sentimiento del deber, pues en una promesa -mutua- no sólo se juega el problema de la convivencia desagradable, sino también, cuestiones de honor que dañan gravemente a quien rompe su compromiso.

Si mi infelicidad, terrenal, es el precio para hacer felices a mis hijos, lo pago gustoso. Ese tipo de entrega, total, o casi total, es la que escasea, es la que une a la sociedad, es la que el utilitarismo detrás de todo divorcio mata en la mera aparición de dicha ley.

Y en el ámbito religioso, el divorcio no existe. Quien "rehace su vida" está en concubinato, incluso aunque se vuelva a "casar" por el civil. Ello es pecado mortal, y por satisfacer un apetito inferior, ponen en juego su alma, y su felicidad eterna (cosa que ya Aristóteles descubriera, no se asemeja a la "felicidad limitada" de la tierra, sino que es muy superior, que constituye la finalidad de la vida humana, y que sólo puede alcanzarse tras morir. Eso es filosofía pura, en todo caso), mucho más importante que esa cosa pasajera que no es felicidad, sino bienestar, por definición pasajera e insuficiente para colmar nuestro deseo de más felicidad.

Flan_Asesino
27-03-2009, 11:56:38
Padre y Madre ya no se aman!!! hijos no entienden... Padres peliando, hijos sufriendo por lo que ven, entonces...? solución?

1: Divorcio, esto ya no da mas, solo se vive de mentiras
2: Reencontrar el amor?


muchas veces las parejas viven de mentiras solo por sus hijos no se separan o divorcian, el complejo de la iglesia como dice kharas, de que es un pecado mortal da a entender que a la iglesia o creencia de ese dios es terrible ya que castiga al cometer errores de los cuales no siguen su paso, la gente ya no es wna, por eso mismo dejo la iglesia y convierte su creencia de dios y espiritualidad en su propio ser, creo que cada uno es su propio templo... ahora los mas perjudicados son lo hijos, al verse destruidos su forma de vida de amor, el tema es complicado, he visto eso en familias de amigos y creo que todo es por algo, se que ellos dos tuvieron el error y fue mejor separarse, además, muchos se casan por calentura o por un hijo después del tiempo todo se rompe… supongo que el error es la no madures mental en esa situación antes de contraer matrimonio (en cualquier tipo de aspecto)

Chimo
28-03-2009, 04:37:30
El divorcio es un atentado a la familia, cuyas víctimas primeras son los hijos, pero cuyos mayores desdichados son los divorciados (especifico: los divorciados, no los simplemente separados).

El divorcio con disolución de vínculo (o divorcio a secas) es contrario a la ley natural, corrompe el sacramente del matrimonio, cuyo vínculo es indisoluble (si se constituyó el vínculo, siguen casados a ojos de Dios, y las relaciones posteriores son un concubinato del peor tipo, un atajo al abismo).

Por ahora, hasta aquí lo dejo. Es tarde.
Ya daré las razones.

Atentado a la familia, de que estamos hablando?

Acaso es mejor que los hijos vean como los papas se pelean a diario, como se faltan el respeto, como se insultan y se descalifican. Imagino que no, y esto les perjudica aún más.

En teoría aquellos que deciden contraer el sagrado vínculo como tú le llamas lo hacen creo yo, pensando que será para toda la vida, sin embargo, si el "AMOR" se termina, se debe permanecer juntos por el sólo hecho de haber firmado un contrato. Que absurdo.

Pero bueno creo que se está desvirtuando el tema, la idea era ver la mejor forma de que los hijos estén bien luego de la separación de sus padres, no lo que las leyes o la Iglesia Católica dice.

ma-ria
28-03-2009, 06:57:14
Creo, que de alguna manera hemos desviado el tema, de la problemática que supone el divorcio cuando hay hijos por medio, ha hacer un análisis puro y duro sobre el divorcio.

Como es mi caso, yo soy católica practicante, me encuentro divorciada y además tengo dos hijos, creo que reuno el perfil del objeto del tema, y por eso ire por partes:

1.-Cuando la convivencia es imposible y existen circunstancias imperdonables en el seno de la pareja, lo mejor que se puede hacer es romper el vínculo, en sus diferentas formas: separarse o divorciarse.

2.-En el caso de que una persona sea católica, como es mi caso, debe de: o bien separase, o lo que yo estoy tratando hacer, lograr anular el vínculo matrimonial, en el correspondiente Tribunal Eclesiástico; en caso contrario, cada uno tiene su conciencia que le dictará las pautas y normas de conducta, es sencillamente cosa que entra en lo íntimo de cada uno.

3.-El asunto de los hijos es el más delicado, por que ellos no entienden de nada, quieren y necesitan tener a su padre y a su madre, a los dos; si son muy pequeñitos crecerán y se criarán con esa forma, pero si ya entienden algo, lo pasarán mal y como poco, estarán desconcertados, y más si sus padres empiezan a meter en sus respectivas casas a otras personas; es probable que con el paso del tiempo lo entiendan, pero hasta ese momento, viviran el desconcierto y , por consiguiente en el dolor.
Pero lo peor, es cuando se utilizan, a los hijos, como arma contra el otro padre; eso es lo que no tiene perdón; por eso las separaciones, divorcios ...o como le queraís llamar, deben de ir acompañadas, por lo menos en lo que a los hijos se refiere, de unos modales y formas adecuadas. Todo lo demás es una burrada, y es aquí donde debemos ceder por el bien de ellos.

besitos.

kharas
28-03-2009, 22:14:34
Ma-ria:

El punto grave de tu planteamiento se da al conjugar 2 con 1. Se plantea la separación de hecho, desde un punto de vista práctico, y a la vez, para satisfacer dicha situación, se pretende obtener la nulidad eclesiástica.



Para el que no sepa:

Nulidad, en derecho, significa que aquello respecto de lo que se declara nunca se produjo de modo adecuado, por lo que no genera efectos. La nulidad sólo puede referirse a vicios presentes al momento de celebrarse el acto jurídico, NO A SITUACIONES SOBREVINIENTES.

En el caso del matrimonio y la nulidad eclesiástica, esto significa que "el fallo" está en el momento mismo de casarse.

Algunas de las causales son:
- Esquizofrenia de un contrayente (no tiene voluntad para casarse).

- No consumación del matrimonio (el matrimonio se perfecciona en el acto unitivo. Esto quiere decir, en el acto sexual -vaginal). Se subsume de la causal de no consumación, que incluso si los fletos pudieran casarse con independencia de la necesaria distinción sexual de los contrayentes, sus "matrimonios" no serían válidos por no consumación.

- Concubinato paralelo: Uno de los contrayentes mantiene una relación paralela, al momento de dar el sí. Es contrario al vínculo monogámico propio del matrimonio.

Etc...


La existencia de cualquiera de esas fallas conlleva que el vínculo matrimonial nunca se realice. A nivel sobrenatural: Nunca estuvieron casados ante Dios.


La nulidad reconoce eso. Por el contrario, una situación, por muy grave que sea, posterior al perfeccionamiento del vínculo, es incapaz de romperlo, salvo la muerte. Si un tribunal eclesiástico, arguyendo una "interpretación pastoral" concede la nulidad a quien la pide sin causal verdadera -por mucho que los hechos sean graves-, en realidad no le concede nada, pues opera contraderecho.


La nulidad no es lo mismo que el divorcio. El divorcio rompe, ante los hombres, un vínculo existente, que persiste ante Dios. La nulidad rompe ante los hombres un vínculo ilusorio, que nunca existió ante Dios. Si existió, ni siquiera el Papa puede disolverlo.

ma-ria
29-03-2009, 11:27:56
Ma-ria:

El punto grave de tu planteamiento se da al conjugar 2 con 1. Se plantea la separación de hecho, desde un punto de vista práctico, y a la vez, para satisfacer dicha situación, se pretende obtener la nulidad eclesiástica..

¡No!, no es así, por lo menos en mi caso; la demanda en los Tribunales de Familia, la interpongo yo, solicitando la separación, pero esta, de alguna manera, se vuelve contra mi, al exigir mi marido el divorcio. Como en España no se necesita alegar nada para el divorcio
me tengo que fastidiar, lo cual ya demuestra que , de alguna manera no le importaba lo que yo sufriría, por que el si sabe como soy yo con la religión.
El caso es que en poco más de dos meses me veo divorciada, y yo como católica practicante, me veo en la obligación de recurrir al Tribunal de la Rota para tratar de anular mi matrimonio canónico.



Para el que no sepa:

Nulidad, en derecho, significa que aquello respecto de lo que se declara nunca se produjo de modo adecuado, por lo que no genera efectos. La nulidad sólo puede referirse a vicios presentes al momento de celebrarse el acto jurídico, NO A SITUACIONES SOBREVINIENTES.

En el caso del matrimonio y la nulidad eclesiástica, esto significa que "el fallo" está en el momento mismo de casarse.

Algunas de las causales son:
- Esquizofrenia de un contrayente (no tiene voluntad para casarse).

- No consumación del matrimonio (el matrimonio se perfecciona en el acto unitivo. Esto quiere decir, en el acto sexual -vaginal). Se subsume de la causal de no consumación, que incluso si los fletos pudieran casarse con independencia de la necesaria distinción sexual de los contrayentes, sus "matrimonios" no serían válidos por no consumación.

- Concubinato paralelo: Uno de los contrayentes mantiene una relación paralela, al momento de dar el sí. Es contrario al vínculo monogámico propio del matrimonio.

Etc...


La existencia de cualquiera de esas fallas conlleva que el vínculo matrimonial nunca se realice. A nivel sobrenatural: Nunca estuvieron casados ante Dios.


La nulidad reconoce eso. Por el contrario, una situación, por muy grave que sea, posterior al perfeccionamiento del vínculo, es incapaz de romperlo, salvo la muerte. Si un tribunal eclesiástico, arguyendo una "interpretación pastoral" concede la nulidad a quien la pide sin causal verdadera -por mucho que los hechos sean graves-, en realidad no le concede nada, pues opera contraderecho.


La nulidad no es lo mismo que el divorcio. El divorcio rompe, ante los hombres, un vínculo existente, que persiste ante Dios. La nulidad rompe ante los hombres un vínculo ilusorio, que nunca existió ante Dios. Si existió, ni siquiera el Papa puede disolverlo.

No obstante hay muchos casos de nulidad, es más, la mayor parte de los matrimonios tienen defectos contemplados en los cánones de nulidad.

Pero mira las causas más frecuentes de nulidad es:

Si conociendo las obligaciones esenciales del matrimonio, con discreción de juicio, y, aún queriéndolas cumplir, por una naturaleza de causa psíquica -no ha de ser necesariamente enfermedad- no fuera capaz de cumplirlas. Concretamente, que fuera incapaz de:

-Guardar fidelidad
...
...

Si alguno de los contrayentes emitió un consentimiento simulado excluyendo:

-La obligación de ser fiel
-La indisolubilidad del matrimonio canónico
...
....

En fín , hay mucho que hablar sobre este tema; pero la Iglesia no me puede condenar al Pecado y al concubinato perpétuo. Por que yo tengo derecho a enamorarme y a estar con una persona que me quiera y yo la quiera, lo diga la Iglesia o lo diga quien lo diga. Porque esto son solo normas de la Iglesia Católica, no de Dios.

kharas
29-03-2009, 17:07:46
Si conociendo las obligaciones esenciales del matrimonio, con discreción de juicio, y, aún queriéndolas cumplir, por una naturaleza de causa psíquica -no ha de ser necesariamente enfermedad- no fuera capaz de cumplirlas. Concretamente, que fuera incapaz de:

-Guardar fidelidad
...
...

Si alguno de los contrayentes emitió un consentimiento simulado excluyendo:

-La obligación de ser fiel
-La indisolubilidad del matrimonio canónico
...
....

En fín , hay mucho que hablar sobre este tema; pero la Iglesia no me puede condenar al Pecado y al concubinato perpétuo. Por que yo tengo derecho a enamorarme y a estar con una persona que me quiera y yo la quiera, lo diga la Iglesia o lo diga quien lo diga. Porque esto son solo normas de la Iglesia Católica, no de Dios.

La indisolubilidad no es norma de la Iglesia, sino de Dios, vía Ley Natural.
Además, si tu caso no se enmarca en las causales de nulidad -como bien dicen los que citas: que el consentimiento excluya la fidelidad (el consentimiento es cuando dices sí en el altar, no después) o la indisolubilidad, o bien que tenga una condición psíquica que le haga imposible la fidelidad (principalmente, cosas como satiriasis/ninfomanía), no se refiere a affaires, ni cortos, ni prolongados- la Iglesia no te condena al concubinato. Tú eliges el concubinato. Siempre puedes vivir la abstinencia, aunque sea difícil.

ma-ria
29-03-2009, 18:41:29
La indisolubilidad no es norma de la Iglesia, sino de Dios, vía Ley Natural..

La indisolubilidad, es una norma de la Iglesia; la Ley Natural no dice nada de la idisolubilidad. Esta se produce en virtud de que se trata de un sacramento, y como tal tiene caracter indeleble.
La ley Natural, es norma que lleva el hombre y es así, porque es anterior a el y es inmutable en el tiempo; por supuesto es universal y está al margen de las creencias, y actua como elemento supervisor de las leyes emanadas del hombre.
Pero claro, nos encontramos que los grandes definidores de la Ley Natural son San Agustin y sobre todo Santo Tomas de Aquino.
Este la definía como "La participación de la criatura racional en la ley eterna , de Summa Theoogica, 1a, 2ae, quest. 91, ar,2.
Pero tenemos que tener en cuenta que, a diferencia de la ley revelada, los seres humanos podemos conocerla por la razón, sin el recurso de la fé.
Hasta San Pablo reconoce la existencia de esta, en los que no conocen la ley mosaica (ley revelada); y así dice: "En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para si mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en el corazón, atestiguandolo su conciencia, y los juicios contreapuestos de condenación o alabanza..." Romanos 2, 14

No, no creo que en la Ley Natural se encuentre la indisolubilidad del matrimonio.

Además, si tu caso no se enmarca en las causales de nulidad -como bien dicen los que citas: que el consentimiento excluya la fidelidad (el consentimiento es cuando dices sí en el altar, no después) o la indisolubilidad, o bien que tenga una condición psíquica que le haga imposible la fidelidad (principalmente, cosas como satiriasis/ninfomanía), no se refiere a affaires, ni cortos, ni prolongados- ..

Vamos a ver, y es contar mis interioridades, mi marido es un enfermo, que solo piensa en el sexo, pero no con su mujer, que soy yo, con muchas , es una obsesión la variedad; ¿si eso no está enmarcado en los supuestos?, que venga Dios y lo vea.
Pero si éramos novios y ya me ponía los cuernos; y despues de casados, ni que te cuento... vamos, que tengo más cuernos que una hoya de caracoles; pues mucho he aguantado, mucho, mucho, muchiissiiiiiiimo.


la Iglesia no te condena al concubinato. Tú eliges el concubinato. Siempre puedes vivir la abstinencia, aunque sea difícil.

La Iglesia con su terquedaz me condena al concubinato, por varios motivos, el primero es que si en vez de ser católica fuese protestante en cualquiera de sus diversas manifestaciones, no tendría este problema. Pero soy católica y quiero acojerme a una de las normas, que marca como causa de nulidad matrimonial, por que lo necesito para la tranquilidad de mi alma.
Pretendo ser felíz en esta vida y encontrar a un hombre que me quiera intensamente, me sea fiel y quiera pasar el maximo tiempo posible conmigo, que llevemos una satisfactoria vida sexual, tener hijos; me respete, me abrace y me diga lo maravillosa que soy al oido; y yo hare lo mismo.
Eso es todo, ...solo eso.

[Pam]
03-04-2009, 09:37:15
Me gustaría conocer la opinión de Kharas, en lo que respecta a la violencia u otros desastres que le toca presenciar a los hijos cuando una pareja es incompatible e incluso, peligrosamente confrontacional

Pero sería interesante la opinión. No el texto de un mandato, ley, historia de algún rey o reina. La apreciación personal mr, si es que no es mucho pedir

Mal que mal, los hijos son el tema de esta sección

tavo33
03-04-2009, 11:13:27
creo que siemmpre es recomendable tratar de solucionar las cosas, pero si se hace imposible, lo mejor es el divorcio, inclusive para los hijos.

Killa
03-04-2009, 13:01:41
No he leído aún todo el texto pero tengo mi opinión desde antes!

VIVA EL DIVORCIO!!! El amor no es eterno!

Además qué me dicen de los hijos en estas circunstancias?
* Padre/madre que ha violado a sus hijos?
* Padre/madre que los golpea? o golpea a su espos@ y el niño ve y sufre todo eso?
* Padre/madre que es alcohólico y los abandona (aún estando en casa)?

Qué hay cuando se ha ido a terapia y nada soluciona los problemas?
Para qué seguir juntos? Sabían que los hijos sin darse cuenta podrían creer que es normal que un matrimonio no se lleve bien, que duerman separados, que hagan lo posible por no verse... sabían que ciertas conductas llegan a repetirlas? querrían eso para sus hijos? yo no! Es cierto que los hijos sufren y es lógico y los padres siempre queremos evitar sufrimientos a nuestros hijos pero más sufren algunos al ver a sus padres odiarse, verlos enfrentados! yo prefiero mil veces la separación o el divorcio, claro que no es llegar y divociarse al más mínimo problema y arrancar sin que se intente solucionar las cosas... se supone que si se casaron es porque se amaban no?... (bueno aún hay matrimonios por obligación por ejemplo que la niña se embarazó sin quererlo y cometen el error de casarse y llegar al divorcio siendo que lo mejor era no haberse casado.)

Respecto del sufrimiento de los niños por la separación de los padres... traumas y esas cosas... cuando uno de los padres muere también se sufre... por qué a esos niños entonces no se los trata de la misma forma que a los hijos de divorciados? Les aseguro que ante un divorcio y la pérdida del padre o madre la mayoría de las personas buscaría ayuda profesional más en el caso del divorcio que en el caso de muerte... por qué?

Esta es sólo mi opinión (y dudas), respeto a los que tienen otra.