Kitian
10-01-2006, 11:35:15
Estimado Doctor:
Dicen que nunca hay que perder las esperanzas y por eso me decidí a escribirle, para ver si usted me echa una ayudadita.
Me llamo José y estoy casado hace ocho años. El caso es que hace dos semanas mi señora se fue de casa y se llevó a los tres cabros chicos. Según la nota que me dejó sobre la mesa del comedor, lo hizo porque estaba aburrida de mis tomateras, de que fuera mujeriego y avaro y de que me olvidara que los niños también comen. Palabra que sus acusaciones tan injustas me dieron una rabia enorme.
Es cierto que me pego dos o tres rascas a la semana y que de vez en cuando echo una canita al aire con alguna vampiresa de un cabaretucho, pero eso no la autoriza a tirarme la rociada con balde. Además, me preocupo de que los cabros no pasen hambre y para eso dejo 10 lucas todas las semanas.
Para mí que la entusiasmó un desgraciado y por eso dejó su hogar, donde tenía de todo, incluido el cariño de su marido. ¿Por qué hay mujeres así, digo yo? Ella lee siempre su Ventanita y por eso quiero que Ud. la convenza de que regrese.
PEPE.
Mi viejo:
No sé si es o se hace. Resulta difícil creer que pueda haber un gallo tan frescolín como usted y que, más encima, quiera cargarle los dados a su patrona.
¿Cuántas borracheras quiere pegarse a la semana para autorizar a que lo tilde de curagüilla? Por si no lo sabe, dos o tres trancas en siete días son demasiado y ya debe estar en condición de pickle, con una nariz tipo frutilla. En cuanto a sus dotes de galán, si sigue profundizando en esos cotos de caza le garantizo que se agarrará un sida de esos que hacen irse a los cristianos por la taza del baño.
Me emocioné cuando dijo que dejaba 10 lucas para toda la semana. ¿Acaso el tontorrón cree que aún estamos en los tiempos del general Ibáñez, ah? Si quiere que le sea sincero, pienso que ningún peuco tiene a su mujer, ya que no hay valientes que se hagan cargo de tres peques y una doña. Para mí que está donde familiares y no volverá a su lado hasta que mejore la conducta. No puede ser tan rasca y guachuchero, hombre.
Dicen que nunca hay que perder las esperanzas y por eso me decidí a escribirle, para ver si usted me echa una ayudadita.
Me llamo José y estoy casado hace ocho años. El caso es que hace dos semanas mi señora se fue de casa y se llevó a los tres cabros chicos. Según la nota que me dejó sobre la mesa del comedor, lo hizo porque estaba aburrida de mis tomateras, de que fuera mujeriego y avaro y de que me olvidara que los niños también comen. Palabra que sus acusaciones tan injustas me dieron una rabia enorme.
Es cierto que me pego dos o tres rascas a la semana y que de vez en cuando echo una canita al aire con alguna vampiresa de un cabaretucho, pero eso no la autoriza a tirarme la rociada con balde. Además, me preocupo de que los cabros no pasen hambre y para eso dejo 10 lucas todas las semanas.
Para mí que la entusiasmó un desgraciado y por eso dejó su hogar, donde tenía de todo, incluido el cariño de su marido. ¿Por qué hay mujeres así, digo yo? Ella lee siempre su Ventanita y por eso quiero que Ud. la convenza de que regrese.
PEPE.
Mi viejo:
No sé si es o se hace. Resulta difícil creer que pueda haber un gallo tan frescolín como usted y que, más encima, quiera cargarle los dados a su patrona.
¿Cuántas borracheras quiere pegarse a la semana para autorizar a que lo tilde de curagüilla? Por si no lo sabe, dos o tres trancas en siete días son demasiado y ya debe estar en condición de pickle, con una nariz tipo frutilla. En cuanto a sus dotes de galán, si sigue profundizando en esos cotos de caza le garantizo que se agarrará un sida de esos que hacen irse a los cristianos por la taza del baño.
Me emocioné cuando dijo que dejaba 10 lucas para toda la semana. ¿Acaso el tontorrón cree que aún estamos en los tiempos del general Ibáñez, ah? Si quiere que le sea sincero, pienso que ningún peuco tiene a su mujer, ya que no hay valientes que se hagan cargo de tres peques y una doña. Para mí que está donde familiares y no volverá a su lado hasta que mejore la conducta. No puede ser tan rasca y guachuchero, hombre.