AniTa Krolin@
17-01-2006, 18:09:11
Durante el verano, los niños multiplican sus progresos. Aprenden a andar, a utilizar el baño, a hablar... ¿Porqué nuestros hijos progresan tanto durante las vacaciones? ¿Puede que sea, porque nosotros, los padres estamos más receptivos?
El verano, un maravilloso paréntesis
Las vacaciones constituyen una maravillosa reserva de recuerdos y de felicidad. Para el niño, las vacaciones de verano son el medio para integrarse en la historia de la familia. Descubre otros olores; otras costumbres. Todo esto se instalará en sus orígenes. Las vacaciones son a menudo, el medio para descubrir una parte de su familia, una casa... Los recuerdos de las vacaciones van a estar en el centro de sus recuerdos de infancia. Estar de vacaciones, es a menudo estar en familia. Al niño le gusta sentirse parte integrante de una historia familiar. El niño te hace preguntas y tú dispones de más tiempo para responderle. Ésta es una de las razones por la que progresa con mayor rapidez.
Utilizar el baño
- ¿Está preparado? Ésta es la pregunta primordial que debes plantearte. Para resumir, el niño está preparado cuando sabe subir y bajar solo las escaleras, cuando habla lo suficientemente bien como para pedir el baño y sobre todo, cuando está de acuerdo.
- Algunos padres tienen demasiada prisa o se dejan influir por el entorno familiar, que dicta una edad máxima para superar esta etapa. Debes estar segura de ti y no olvides que tu hijo es el protagonista de esta historia.
- Su entrada al colegio suele aparecer como una espada. Que no te entre el pánico y prepara a tu hijo poco a poco. Aprovecha la llegada del verano, del buen tiempo, para acostumbrar a tu hijo a llevar un calzoncillo o déjale, siempre que puedas en casa, sin pañal.
- El verano, es sin duda alguna, el mejor momento para animarle. En casa o en la playa, déjalo en traje de baño. Se sentirá más ligero y le será más fácil sentarse en el baño. Cuidado; no dejes a tu hijo desnudo en la playa, podría atrapar bacterias peligrosas. Y para acabar, confía en él. Anímale a que exprese su opinión o a decir lo que quiere en general, se sentirá más a gusto para traducir en palabras sus necesidades físicas en este momento de adquisición primordial.
No lo sigas tratando como a un bebé
El verano también es la ocasión de animar a tu hijo a que sea cada vez más autónomo. En la playa, durante los paseos en la naturaleza, partirá a la conquista del espacio. Trata de no estar siempre encima suyo.
- Aprovecha del verano para que esté en contacto con otros niños. Si no tiene hermanos o primos, siempre puedes encontrar la manera de juntarlo con otros niños y así prepararle para el colegio o el jardín infantil.
- Déjalo explorar el nuevo mundo que lo rodea. Se para para recoger flores, recoge piedrecitas o conchas en la playa durante horas... ¡Déjalo! Las vacaciones también sirven para que observen, comprendan, sueñen. En una palabra: trata de no estar siempre detrás de él.
- Aunque en verano seamos menos firmes con sus horarios, no debemos olvidar las reglas dictadas durante el resto del año. Respeta un mínimo el ritmo de tu hijo si quieres aprovechar de tus vacaciones. Ya que no hay nada más agotador que salir o irse de paseo con un niño extenuado. Además, debes mostrarte firme con todo lo que afecte a su seguridad, especialmente con el sol. Si tu hijo te pregunta por enésima vez porqué debe ponerse un sombrero en la playa, dile "porque sí". En verano, dispones de más tiempo para fijar reglas de la vida y para hacer que comprenda las prohibiciones.
Superar sus miedos
Durante el año, estás estresada, siempre vas corriendo a todas partes, no dispones de mucho tiempo, por lo que estás mucho menos disponible para tu hijo. Durante las vacaciones, los horarios son mucho más flexibles, por lo que permítele que se desenvuelva más por sí solo.
- Anímale a que se vista y coma solo (evidentemente, en función de su edad). Tienes más tiempo, déjalo que aprenda a utilizar la cuchara o a que haga maravillosos dibujos.
- No le sigas tratando como si fuese un bebé. Ayúdale a que supere todos los pequeños obstáculos de la vida cotidiana. Tu hijo se sentirá orgulloso de sus progresos. Transmítele confianza para que vaya adquiriendo nuevas competencias.
- Durante las vacaciones, el niño también descubre nuevos elementos (el mar, la montaña...) que van a permitirle experimentar nuevas sensaciones. Sin embargo, hay que tener cuidado. Respeta sus aprehensiones y sus temores. Es posible que no le apetezca meterse en el agua. Al cabo de los días, se acostumbrará y seguramente acabará disfrutando y superando sus miedos. Pero para ello, debe sentirse seguro.
- Es importante que tu hijo participe en tus vacaciones. Infórmale y cuéntale lo que van a hacer, intégrale en los preparativos. Se sentirá más responsable y sin duda alguna, disfrutará eligiendo él mismo los juguetes que va a meter en la maleta.
¿Cómo preparare para el colegio?
La vuelta al colegio constituye siempre una gran prueba. Descubrir un lugar desconocido, una nueva organización, decenas de rostros... no es algo fácil.
- Los niños suelen ser entusiastas, pero para evitar decepcionarles, dales una visión realista: el colegio implica tener amigos, jugar, tener una nueva profesora, pero también ser más independiente, más disciplinado y cansarse más.
- Enséñale su colegio, visítalo con él y vayan juntos a conocer a su profesora, quien va a desempeñar un papel super importante en la vida de tu hijo: el niño de tres años sigue necesitando tener a un adulto que le sirva como punto de referencia, "cuando quiero saber si un niño está a gusto en el colegio, le pregunto cómo se llama su señorita, si se le ilumina la cara, estoy segura de que es feliz", explica la pediatra Edwige Antier.
Bueno ahora yo estoy a punto de irme de vacaciones y espero poner en práctica los consejos para así disfrutar mucho más a la cosita más linda que Dios me ha dado, mi hijo.
El verano, un maravilloso paréntesis
Las vacaciones constituyen una maravillosa reserva de recuerdos y de felicidad. Para el niño, las vacaciones de verano son el medio para integrarse en la historia de la familia. Descubre otros olores; otras costumbres. Todo esto se instalará en sus orígenes. Las vacaciones son a menudo, el medio para descubrir una parte de su familia, una casa... Los recuerdos de las vacaciones van a estar en el centro de sus recuerdos de infancia. Estar de vacaciones, es a menudo estar en familia. Al niño le gusta sentirse parte integrante de una historia familiar. El niño te hace preguntas y tú dispones de más tiempo para responderle. Ésta es una de las razones por la que progresa con mayor rapidez.
Utilizar el baño
- ¿Está preparado? Ésta es la pregunta primordial que debes plantearte. Para resumir, el niño está preparado cuando sabe subir y bajar solo las escaleras, cuando habla lo suficientemente bien como para pedir el baño y sobre todo, cuando está de acuerdo.
- Algunos padres tienen demasiada prisa o se dejan influir por el entorno familiar, que dicta una edad máxima para superar esta etapa. Debes estar segura de ti y no olvides que tu hijo es el protagonista de esta historia.
- Su entrada al colegio suele aparecer como una espada. Que no te entre el pánico y prepara a tu hijo poco a poco. Aprovecha la llegada del verano, del buen tiempo, para acostumbrar a tu hijo a llevar un calzoncillo o déjale, siempre que puedas en casa, sin pañal.
- El verano, es sin duda alguna, el mejor momento para animarle. En casa o en la playa, déjalo en traje de baño. Se sentirá más ligero y le será más fácil sentarse en el baño. Cuidado; no dejes a tu hijo desnudo en la playa, podría atrapar bacterias peligrosas. Y para acabar, confía en él. Anímale a que exprese su opinión o a decir lo que quiere en general, se sentirá más a gusto para traducir en palabras sus necesidades físicas en este momento de adquisición primordial.
No lo sigas tratando como a un bebé
El verano también es la ocasión de animar a tu hijo a que sea cada vez más autónomo. En la playa, durante los paseos en la naturaleza, partirá a la conquista del espacio. Trata de no estar siempre encima suyo.
- Aprovecha del verano para que esté en contacto con otros niños. Si no tiene hermanos o primos, siempre puedes encontrar la manera de juntarlo con otros niños y así prepararle para el colegio o el jardín infantil.
- Déjalo explorar el nuevo mundo que lo rodea. Se para para recoger flores, recoge piedrecitas o conchas en la playa durante horas... ¡Déjalo! Las vacaciones también sirven para que observen, comprendan, sueñen. En una palabra: trata de no estar siempre detrás de él.
- Aunque en verano seamos menos firmes con sus horarios, no debemos olvidar las reglas dictadas durante el resto del año. Respeta un mínimo el ritmo de tu hijo si quieres aprovechar de tus vacaciones. Ya que no hay nada más agotador que salir o irse de paseo con un niño extenuado. Además, debes mostrarte firme con todo lo que afecte a su seguridad, especialmente con el sol. Si tu hijo te pregunta por enésima vez porqué debe ponerse un sombrero en la playa, dile "porque sí". En verano, dispones de más tiempo para fijar reglas de la vida y para hacer que comprenda las prohibiciones.
Superar sus miedos
Durante el año, estás estresada, siempre vas corriendo a todas partes, no dispones de mucho tiempo, por lo que estás mucho menos disponible para tu hijo. Durante las vacaciones, los horarios son mucho más flexibles, por lo que permítele que se desenvuelva más por sí solo.
- Anímale a que se vista y coma solo (evidentemente, en función de su edad). Tienes más tiempo, déjalo que aprenda a utilizar la cuchara o a que haga maravillosos dibujos.
- No le sigas tratando como si fuese un bebé. Ayúdale a que supere todos los pequeños obstáculos de la vida cotidiana. Tu hijo se sentirá orgulloso de sus progresos. Transmítele confianza para que vaya adquiriendo nuevas competencias.
- Durante las vacaciones, el niño también descubre nuevos elementos (el mar, la montaña...) que van a permitirle experimentar nuevas sensaciones. Sin embargo, hay que tener cuidado. Respeta sus aprehensiones y sus temores. Es posible que no le apetezca meterse en el agua. Al cabo de los días, se acostumbrará y seguramente acabará disfrutando y superando sus miedos. Pero para ello, debe sentirse seguro.
- Es importante que tu hijo participe en tus vacaciones. Infórmale y cuéntale lo que van a hacer, intégrale en los preparativos. Se sentirá más responsable y sin duda alguna, disfrutará eligiendo él mismo los juguetes que va a meter en la maleta.
¿Cómo preparare para el colegio?
La vuelta al colegio constituye siempre una gran prueba. Descubrir un lugar desconocido, una nueva organización, decenas de rostros... no es algo fácil.
- Los niños suelen ser entusiastas, pero para evitar decepcionarles, dales una visión realista: el colegio implica tener amigos, jugar, tener una nueva profesora, pero también ser más independiente, más disciplinado y cansarse más.
- Enséñale su colegio, visítalo con él y vayan juntos a conocer a su profesora, quien va a desempeñar un papel super importante en la vida de tu hijo: el niño de tres años sigue necesitando tener a un adulto que le sirva como punto de referencia, "cuando quiero saber si un niño está a gusto en el colegio, le pregunto cómo se llama su señorita, si se le ilumina la cara, estoy segura de que es feliz", explica la pediatra Edwige Antier.
Bueno ahora yo estoy a punto de irme de vacaciones y espero poner en práctica los consejos para así disfrutar mucho más a la cosita más linda que Dios me ha dado, mi hijo.