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Ver la Versión Completa : ¿Qué es el reino de los cielos?


joaho
01-02-2006, 10:48:43
Este es uno de los temas más difíciles de explicar y por lo tanto no es frecuente poder escucharlo o leerlo, ya que para muchos predicadores es suficiente repetir los versículos pero no brindan ninguna explicación. Mucha gente persiste en entender que el reino de los cielos es ese cielo en donde según muchos va la gente después de morir.

La primera cita bíblica que tenemos en el Nuevo Testamento es Mateo 3: 2 “y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. Palabras de Juan Bautista al inicio de su Ministerio. Para mucha gente es fácil entender eso de “arrepentíos” y sabemos de sobra que se entiende que se abandone el estilo pecaminoso de vida que se esta viviendo, pero eso de “el reino de los cielos se ha acercado” como que queda en la tiniebla y no hay suficiente luz como para entenderlo. ¿Qué quiso decir Juan con eso de “porque el reino de los cielos se ha acercado”? De nuevo: “arrepentíos, porque”
¿Qué quiso decir Juan? Y si leemos Mateo 4:17 nos vamos a dar cuenta que Jesús también inició su Ministerio con la misma predica de Juan.
Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Realmente esta expresión contiene un misterio que no se puede entender humanamente. No podemos dejar de hacernos otra pregunta: ¿Cómo un reino se puede acercar a uno? Lo comprensible es que uno se acerque a algo o a alguien, pero que un reino se le acerque a uno ya se sale de nuestra comprensión humana. Se me viene a la mente aquella oración que Jesús nos dejó que dice en parte …venga a nosotros tu reino…y percibimos la misma idea, es un reino que se acerca a nosotros y no somos nosotros los que nos acercamos a el. “Arrepentíos” suena a una orden, a un mandato y el “porque” suena como una explicación a tal orden. “arrepiéntanse porque el reino de los cielos se ha acercado”. Tomen nota que no está dando la idea de que si nos arrepentimos, el reino vendrá, mas bien entendemos con ello que no hay otro camino que arrepentirse porque el reino ya se ha acercado y no tenemos escapatoria para continuar viviendo en el pecado.

Vamos a ir conformando una serie de condiciones exigibles para poder penetrar a ese reino que aun no logramos ver claramente. En primer lugar se nos ordena que nos arrepintamos. Esta palabra de arrepentirse significa producir un cambio radical en todo sentido, si voy al norte me cambio al sur, si voy de día, me cambio a la noche. Si estoy despierto, me duermo. Si estoy comiendo, dejo de comer, como vemos es un orden inverso al acostumbrado y en este caso tratándose de las cosas de Dios, nos dice que ya no caminemos hacia la muerte, hacia el pecado, hacia la condenación, que dejemos de hacer las cosas que veníamos haciendo aunque nos pareciera buenas y agradables a Dios. Nos dice que cambiemos el rumbo de nuestra vida, que giremos a lo contrario, busquemos la luz, el camino, la puerta, la salvación, la vida eterna. En fin nos dice que busquemos a Cristo y abandonemos a Satanás. En el Antiguo Testamento se practicaban los holocaustos, o sea sacrificio de animales, se daba el diezmo, se traían ofrendas al templo, hoy la cosa es diferente, por medio de la fe en Jesucristo, somos salvos y agradables a Dios por la muerte de Jesús. Eso es el arrepentimiento que se nos pide que hagamos. Un arrepentimiento real no fingido, algo que produzca frutos. El evangelista Lucas lo dice en:
Lucas 3: 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.

La siguiente condición que tenemos a la vista esta en Mateo 5: 3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. En otras palabras pobres los ricos que no pueden entrar en el reino, Jesucristo lo dijo por medio del evangelio de Mateo 19: 24 “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Esta condición es precisa para seguir a Cristo, veamos esta otra palabra dada por Jesús en
Mateo 13: 44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Marcos 10: 21
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

Otra condición para entrar en el reino de los cielos es ser perseguido por causa de la justicia, y no estamos hablando de la justicia de los hombres que persigue a los delincuentes y criminales, estamos hablando de la justicia divina, la justicia de Dios. ¿Como puede una persona ser perseguida por causa de la justicia? Aunque usted no lo crea, el sistema religioso universal, ese mismo sistema que persiguió a Jesús hasta llevarlo a la cruz, es el mismo que actualmente lo perseguirá a usted si se atreve a decir la verdad acerca de Cristo, si se atreve a proclamar que Jesús es el Señor, que tenemos un Santo Padre en el cielo, que la iglesia es el cuerpo de Cristo y que ningún hombre es intermedio entre Dios y los hombres. Este sistema es el que Cristo nos dice que será quien nos persiga hasta buscar nuestra muerte. Pero si usted es perseguido por decir la verdad y por defender a los indefensos, los pobres, los presos, los extranjeros, los hambrientos, los sedientos, los desnudos, usted será el enemigo número uno de la sociedad y los mismos que mataron a Jesús buscarán matarle a usted.

Mateo 5: 10 “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Mateo 5: 19 “De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.”
Mateo 5: 20 “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.”

Porque en este mundo, el sistema religioso, que es capaz de llamar Señor a Jesús, no obedece al Padre celestial que está en los cielos, y por ello no podrán entrar al reino. Mateo 7: 21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” No basta reconocer a Jesús como el Señor, es preciso ser obediente al Padre celestial. Usted tiene que leer y leer la Biblia para empaparse de la voluntad, del deseo y del amor de Dios para con nosotros. No basta ser buena gente, debemos ser obedientes como Jesús fue obediente. Me da pena cuando encuentro personas religiosas que se sienten por encima del resto de los pecadores, y me da pena porque recuerdo aquel pasaje de la Biblia que nos habla del dia del Señor cuando el separe unos de otros y envie a sus enemigos al infierno, veamos este pasaje en

Mateo 25: 31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria,
Mateo 25: 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
Mateo 25: 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.
Mateo 25: 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Mateo 25: 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
Mateo 25: 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
Mateo 25: 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?
Mateo 25: 38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
Mateo 25: 39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?
Mateo 25: 40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.
Mateo 25: 41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.
Mateo 25: 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;
Mateo 25: 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.
Mateo 25: 44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?
Mateo 25: 45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.
Mateo 25: 46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.


En el sistema religioso actual se habla mucho de la muerte y de ir al cielo después de morir, pero para Dios nadie está muerto, nos dice la escritura en Marcos 12: 27 “Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis” Para Dios todos estamos vivos en el espíritu
Mateo 8: 11 “Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;” Para muchos Abraham, Isaac y Jacob ya están muertos, pero ellos están vivos. Recuerde usted aquel momento cuando Jesús llevó a Juan, Pedro y Santiago al monte de la transfiguración y se aparecieron junto a El.

Marcos 9: 2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.
Marcos 9: 3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.
Marcos 9: 4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

Otra condición que debemos observar es la de predicar el evangelio anunciando el reino de los cielos. Mateo 10: 7 “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.” Esta condición muy poco pero casi nada se observa hoy en día mientras se predica.

Juan el bautista, un hombre de Dios que tuvo la grandísima oportunidad de bautizar a Jesús y de identificarlo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, este Juan que era un sacerdote del judaísmo pariente muy cercano de Jesús, no es un personaje importante en el reino de los cielos al comparársele con los demás. Mateo 11: 11 “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él”.Juan Bautista llegó a perder la fe en Jesús y hasta dudo de El cuando mando a dos emisarios a preguntarse si realmente Jesús era el Hijo de Dios.
Mateo 11: 2 Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos,
Mateo 11: 3 para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?
Mateo 11: 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis.
Mateo 11: 5 Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
Mateo 11: 6 y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.

Mateo 11: 12 “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”.

La fe en Jesucristo es básica para entrar al reino de Dios, Jesucristo es el Hijo de Dios y es el Mesías del Antiguo Testamento, Jesús debe ser el centro de nuestra vida y el objeto de nuestra adoración y alabanza. Mucha gente reconoce a Jesús como el Señor, como un Profeta, como el hijo de David, en fin con todos los títulos habidos y por haber, pero si hay algo que debemos reconocer es que Jesús es el Hijo de Dios. Veamos en los siguientes versos lo que le sucedió al apóstol Pedro por haber reconocido a Jesús como tal:

Mateo 16: 13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
Mateo 16: 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
Mateo 16: 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Mateo 16: 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Mateo 16: 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
La respuesta a esta pregunta de quien es Jesús, debe ser siempre: Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Ninguna otra identificación es tan valiosa como esta.
El reino de los cielos, es el conjunto de almas que han recibido redención, perdón y santificación por medio de Jesucristo y por selección del Padre que está en los cielos. El reino de los cielos esta aquí y ahora, en este lugar, en el suyo y en cualquier parte, no es el cielo que los incrédulos denominan como el lugar donde todos los que mueren van a parar. Usted y yo si permanecemos en Cristo, estamos en el reino de los cielos. Si usted tiene la sabiduría dada por Dios de reconocer a Jesús como el Hijo de Dios, como el Mesías, como el Hijo del Dios viviente, usted está en el reino de los cielos. Si usted reconoce a Jesucristo como Señor de Señores y Rey de Reyes pero también obedece al Padre celestial en sus mandamientos, usted está en el reino de Dios.



Saludos,


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